Las ruinas de la guerra

Daños colaterales

«daño no intencional o daño accidental que afecta construcciones, equipos o personal, y que ocurre como resultado de acciones militares»

El término «daños colaterales» fue acuñado por el ejército de los Estados Unidos de América, y se trata de un eufemismo.

Eufemismo palabra que sustituye a otra de mal gusto que puede ofender o sugerir algo peyorativo al que la oye.

Aquí empieza todo:

No soy un experto en los sucesos que acaecieron en la Casa de Campo de Madrid a partir de noviembre de 1936, pero tengo información y amigos que sí son conocedores de esos hechos, de ellos he aprendido.

A todos se nos viene a la mente los comentarios generalizados de los destrozos que se ocasionaron a la naturaleza de la Casa de Campo y os diré que no hubo tales estragos. Es lógico que los bombardeos ocasionaran daños, pero ninguno lo suficientemente importante como para reseñarse.

A ninguno de los contendientes le interesaba tal desprotección, entre los árboles y la naturaleza se camuflaban mejor. Después de la guerra algunos se empeñaran en evocar una Casa de Campo paradisíaca y llena de árboles que nunca existió.

La Casa de Campo donde sufrió más fue en su patrimonio monumental, destruyéndose edificios tan emblemáticos como la Iglesia de la Torrecilla, la propia Torrecilla, la Casa de Labor, el Cementerio, la Casa de Vacas, el Cuartel de la Guardia Civil de Rodajos, las instalaciones del Hipódromo y Tiro Pichón y las casas en general que ocupaban los guardas y porteros que de alguna manera quedaron afectadas y después de la guerra reutilizaron el material que quedaba de ellas.

Las ruinas son las reliquias de unas construcciones que un día albergaron vida. Construcciones más o menos humildes pero que en la Casa de Campo siempre eran de una utilidad vital.

En 1952 el Patrimonio Forestal del Estado presenta su «Plan para la Casa de Campo».

Repoblación forestal de la Casa de Campo (D.25.3.1952)

El Plan prevé unos objetivos confusos fruto del desconocimiento. Pero ese es otro tema.

En uno de sus apartados dice:

«Inmediato derribo de todas las ruinas existentes…».

Esta era la orden, pero en la mayoría de los casos no se llevó a cabo el derribo, sólo se repobló sobre los taludes de las ruinas y las trincheras con la idea de tapar su huella con el mínimo esfuerzo.

Sin embargo, a partir de 1969 la cosa cambió, fue entonces cuando se derribaron construcciones emblemáticas como la Casa de Patines, el cuartel de la Guardia Civil de Rodajos, los muros del Cementerio y todas aquellas edificaciones que constituían un peligro para las personas.

Estas construcciones habían sido diseñadas, a pesar de su sencillez, por los mejores arquitectos de su época.

Guerra Civil 1936-39

Arriba foto de 1936 lugar por donde las tropas rebeldes entraron en la Casa de Campo el 8 de noviembre de 1936. Abajo recreación del lugar en la actualidad. Portillera del Batán reconstruida en 2006.

El día 8 de noviembre de 1936 salieron del Campamento de Carabanchel las columnas del teniente coronel Asensio y las del comandante Castejón. La primera apoyando el flanco derecho de la carretera de Extremadura y a la izquierda la de Castejón penetró en la Casa de Campo, por un lugar ya concertado donde se había derribado unos 15 metros de tapia a la derecha de la conocida Portillera del Batán entonces Puerta del Batán y luego durante unos años ya recientes y por desconocimiento se llamó Puerta del Zarzón.

Este lugar sería un lugar clave en para la entrada de materiales y abastecimiento durante toda la guerra.

Nos cuenta el teniente coronel José Maristany González en 1940, del que saco la información, que «el transporte había que hacerlo de noche, saliendo de Cuatro Vientos al caer la tarde y penetrando en la Casa de Campo por la brecha abierta en la tapia junto al arroyo de los Meaques».  

Se eligió este lugar para penetrar en la Casa de Campo por muchas razones: era un lugar apartado sin guarda, con el portillo tapiado y una topografía llana al estar en las márgenes del arroyo de los Meaques y comunicada con toda la Casa de Campo a través de carreteras pavimentadas años antes con macadán. Contaba además con el Puente del Batán para cruzar el arroyo.

Este camino no era siempre el que se seguía, por seguridad, el propio José Maristany no dice que se guiaban, al ser de noche mucha de las veces, por las rodadas marcadas en el fango.


OTRAS TAPIAS DERRIBADAS

Portillo de los Pinos y su tapia derribada después de la guerra
Combates en el Portillos de los Pinos

La tapia de la Casa de Campo sufrió importantes daños, muchos de ellos se prolongan hasta nuestros días. Hay que reseñar que la cerca en un elemento muy castigados por la climatología y por el deseo de las personas de acceder a la Casa de Campo por el sitio más cercano a sus barrios.

Tapia este carretera de Castilla después de la guerra
Otras veces no fue la guerra. Tapia del camino del Batán derribada en 1966

La Casa de Vacas

Casa de Vacas 1932
Restos de la Casa de Vacas 1953
Restos en la actualidad

Uno de los primeros conjuntos en destruirse fue la Casa de Vacas y sus instalaciones. Situada en un lugar estratégico y fácil de localizar por la aviación, fue sometido a diferentes bombardeos que acabaron convirtiéndolo en ruinas.

El 10 de abril de 1937 se publica:

Parte de Marina y Aire de las nueve de la noche:

SECTOR DEL CENTRO. — Servicios realizados en los alrededores de Madrid:

A las siete, bombardeo del monte Garabitas, en la Casa de Campo, siendo localizadas dos piezas de artillería, que fueron igualmente bombardeadas.

Desde las 10 hasta las 10,20, bombardeo del mismo monte por doce biplanos de caza.

A las 10,05, bombardeo desde una altura de 800 m. sobre la cota 610 y la Casa de Vacas.

A las 12,30, bombardeo del monte Garabitas por 14 aparatos de caza.

A las 12,50, bombardeos en la Casa de Campo por 10 aparatos en vuelo rasante.

A las 13, bombardeo sobre la Casa de Campo y la Casa de Vacas.

A las 13,30, bombardeo del monte Garabitas.

Desde las 17,30 a las 18, bombardeo de Garabitas por 12 aparatos de caza.

Este fue el inicio de la destrucción de la Casa de Vacas que al final de la guerra estaba totalmente destruida.


La Iglesia de la Inmaculada y San Carlos, la Torrecilla, la Casa de Labor y el Cementerio

Para este apartado os remito a la entrada LA IGLESIA DE LA TORRECILLA en ella cuento todos los detalles previos al momento de la voladura.

Día 13 de junio de 1937

La prensa dice:

Por datos que han facilitado algunos evadidos se sabe que estaban con el alma en un hilo esperando de un momento a otro se produjera nuestra voladura. Anteanoche, algún indicio les indujo a suponer que la cosa se iba a realizar de un momento a otro, y sin esperar a más se fueron de las tres posiciones, haciendo saltar la carga de dinamita, que fue de más de diez mil kilos.

EL CEMENTERIO DE EMPLEADOS

Tropas en las ruinas de la Capilla del Cementerio año 1937

Al replegarse las tropas nacionales después de volar el conjunto de la Torrecilla, ocuparon el Cementerio.

Ruinas del Cementerio 1947
Restos del Cementerio en 1953
En la actualidad, sin control, los restos diseminados siguen tirados, nada indica a qué pertenecen

La CASA DE LOS PINOS

Cercana al Portillo de los Pinos, la Casa de los Pinos resultó muy dañada durante la Guerra Civil de 1936-39, en sus inmediaciones murió en diciembre de 1936 Manuel Falcó Álvarez de Toledo duque de Fernán Núñez, alistado con las tropas requetés del bando sublevado.

Casa de los Pinos antes de la guerra
Restos de la Casa de los Pinos 1953
Restos olvidados de la Casa de los Pinos en la actualidad

La CASA DEL BATÁN

Sin duda su localización es estratégica y se ve en los restos encontrados al pie de la pequeña loma; restos de cerámica de los primeros pobladores a los que siguieron los romanos y los aristócratas que edificaron su mansión aquí, junto a sus negocios de la molienda y el bataneo.

Casa del Batán en 1932
Ruinas de la Casa del Batán en 1953
En la actualidad a penas quedan huellas de sus cimientos

La CASA DEL RENEGADO

Sin lugar a duda la casa más interesante de cuantas hubo en la Casa de Campo. En ella vivió el último Renegado, una saga nacida de un excautivo que se asentó en estas tierras para redimir el pago que los trinitarios hicieron para su liberación. Luego se incorporó a la Casa de Campo y en ella permanecieron hasta la Guerra Civil.

La casa además fue punto de referencia en la célebre Operación Garabitas.

Casa del Renegado 1932
Casa del Renegado en 1953

CASA QUEMADA

Una casa que era de las más antiguas de la Casa de Campo. Su situación privilegiada en altura la hizo durante la Guerra Civil 1936-39 un lugar estratégico. Esta fue la principal causa de su destrucción.

Aún bajo la gran columna de alta tensión puede verse un montículo con parte de sus cimientos

Casa Quenada 1932
Ruinas de Casa Quemada en 1953
Montículo donde se esconde la Casa Quemada

CASA DE ARAVACA

Conjunto de casa de guarda y portero que controlaban la Puerta de Aravaca salida de la Carretera de Castilla.

Conjunto de edificios de la Puerta de Aravaca 1932
Ruinas de la Puerta de Aravaca 1953

La CASA DE COBATILLLAS

Conocida durante la guerra como Casa Ifni se trata de otro lugar estratégico y a la vez con una historia que se pierde en los tiempos, ya la vemos en los grabados del siglo XVI cuando era un torreón.

Casa de Cobatillas 1932
Ruinas de la Casa de Cobatillas 1953

CASA DE LA PUERTA DE LA VENTA

Otra de las casa ocupada por el portero de la Puerta de la Venta que sufrió más por los saqueos posteriores a la guerra que por esta.

Casa de la Puerta de la Venta 1932
Ruinas de la Casa de la Puerta de la Venta 1953

CASAS DE LA PUERTA DE RODAJOS

Conjunto que muchos recordarán porque sus ruinas estuvieron hasta los años 70 del siglo XX. Llamaba la atención que nadie se hubiera preocupado por restaurar correctamente estos edificios. Hubo un intento, con proyecto y todo, de recuperar el Cuartel de la Guardia Civil. Ya de este conjunto no queda nada, ni tan siquiera la puerta.

Conjunto de Rodajos
Grupo de Casas en Rodajos en 1953

CASA DE LOS PATINES

En este lugar fue herido en una pierna el padre Fernando Huidobro, que después moría en la Cuesta de las Perdices donde tiene un monumento. Antes de tirar definitivamente la Casa de los Patines en 1969, Antonio Linares proyectó utilizarla como biblioteca pública. No debió convencer a nadie la idea, pues la casa fue derribada y borrada hasta en sus cimientos de la zona. Una lamentable perdida.

Casa de los Patines en 1932
La Casa de los Patines abandonada en 1967 antes de su demolición

CUADRAS

Las Cuadras y la Casilla del Entrenador al fondo en 1920

Durante la Guerra Civil de 1936-39, y dada su situación en la zona de conflicto, la Casilla y sus instalaciones denominadas “Las Cuadras” sirvieron de hospital de primeros auxilios a los «nacionales» para alojar a los heridos de la Casa de Campo.

El médico Fernando Silván en el Chalet del Entrenador junto a un herido 1938.

Los hospitales debían estar situado, dentro de unas condiciones mínimas de seguridad, lo más próximo posible a la línea de fuego, para que los heridos pudieran ser atendidos cuanto antes, desde aquí eran trasladados en un vehículo acorazado que debía atravesar el Paseo de los Nogales donde estaba la Curva de la Muerte al hospital de Getafe o si las heridas eran graves al Hospital de Sangre de Griñón.

Efectos de la guerra
Ruinas y parte conservada del conjunto en 1953

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