
Nunca habíamos oído hablar de José Corral. En principio esto era lógico ya que este fotógrafo nacido a finales del siglo XIX, era un funcionario municipal pero con unos principios fotográficos sólidos y un encuadre donde los habitantes de aquello que fotografiaba eran los protagonistas.

Por su condición de funcionario nunca retrató a los altos dignatarios y menos a la familia real; cosa que le hubiera venido muy bien, un enfoque distinto, a la corona.

Corrían tiempos difíciles a principios del siglo XX

Sin embargo todos los amantes de la Casa de Campo conocíamos sus fotos que habíamos visto en los trabajos del Ayuntamiento donde nunca se nombraba al autor.

En el año 2014 conocimos a Isabel Tuda Rodríguez jefa de conservación del Museo de Historia de Madrid y a Inmaculada Zaragoza García la directora de la Hemeroteca Municipal de Madrid.
Nos informaron del descubrimiento de una caja de negativos en cristal de fotografías de Madrid. Había en esta caja una serie sobre la Casa de Campo y dentro de estas muchas fotos que no sabían identificar.
Servicio Fotográfico Municipal
Las fotografías rescatadas procedían del archivo del Servicio Fotográfico Municipal, que comenzó su actividad en 1914 y que tuvo como encargado a José Corral y Moreno, que fue también su fotógrafo principal, hasta el comienzo de la Guerra Civil. Las imágenes ilustraban publicaciones del Ayuntamiento, informes y expedientes de obras. Aunque los fotógrafos del Servicio Fotográfico no trataban de expresarse de una forma artística, muchas de las fotos de José Corral y Moreno encierran un virtuosismo visual y compositivo muy personal.
Al día siguiente estábamos viendo las placas en el Museo Municipal y días después en la Hemeroteca de la mano de María José Blázquez Rodríguez jefa del negociado de microfilm.
Fue una experiencia inolvidable, un tesoro recuperado comparable a los hallazgos en una excavación arqueológica. Con la satisfacción de que se nos entregó una copia a máxima resolución para nosotros como recompensa a nuestras aportaciones.
La Casa de Campo recuperada

La noticia fue ampliamente difundida por toda la prensa de Madrid
Aún no era mayo cuando José Corral cogió su cámara de fotografiar, las placas de cristal en un maletín y en su moto con sidecar se plantó en la Casa de Campo. Sacó el pase que la república le había dado y unos carabineros le acompañaron.

Tenía que fotografiar todas las casas, las fuentes, los puentes, las puertas y todo aquello que él considerara importante de la Casa de Campo.
Invitó a las gentes para que salieran como figurantes, que quedara constancia de que allí había vida.
Los niños corrían detrás de la moto, luego de la huella que la moto dejaba en el suelo, sin aliento, asfixiados por el polvo paraban en su intento sin dejar de reír.
Las madres, por si salían en la foto, les repeinaban el pelo tieso con saliva y de paso le quitaban algún churrete.
Ya estaban alertados:
Los mayores, todos con sombrero, pantalón de pana, chaleco y chaqueta, luciendo sus mejores galas.
Venían los carabineros con sus botas de cuero relucientes y gorro de plato.
Sacaron los carros y las mulas, salió el tío Juan impedido de una pierna con su bastón.

¡Que salgan todos! Dijo José…
Las mujeres dentro, a sus tareas, aún el viento desigual soplaba fuerte.
¡Que nadie se mueva!
Y el obturador dejó entrar la luz suficiente sobre la placa…

El día era luminoso y en los cantos rodados de la Era rebotaban los rayos de sol.
Parecía domingo.
José Corral volvió al día siguiente hasta que todo quedó registrado.



Era el año de 1932 y a aquella gente invisible, al posar ante el fotógrafo, les parecía que importaban a alguien.
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