Lugar que aparece en los planos del siglo XIX pegado a la Tapia Oeste en confluencia con la Tapia Sur cerca de la Reja de la Guadaña.

Las pequeñas aberturas de la tapia oeste de la Casa de Campo, creadas originalmente para el paso de liebres, se convirtieron con el tiempo en puntos clave para el contrabando, la picaresca popular y también en lugares de encuentro íntimo, lo que llevó a que fueran conocidas como “los confesonarios”.

Todo empieza: Aprovechando unas aberturas en la Cerca
Edificación de la tapia oeste
Condiciones de la obra de la Cerca de la Casa de Campo elaboradas por Joseph de la Ballina.
El 18 de marzo de 1768 se escritura ante el notario Miguel Tomás París el nuevo conjunto de obras, adjudicadas al asentista Baltasar Rodríguez…
En el pliego hay nueve condiciones.
En la quinta se dice:
“Que los ladrillos con que se han de ejecutar los Machones y Verdugos y todas las demás clases de obra que se ofreciesen en los Barrancos o Arroyos han de ser de la mejor calidad y bien cocidos para lo que se les facilitará lo ejecuten en el horno que está inmediato al Batán… dejando a trechos de la expresada tapia las equivalentes aberturas para que puedan entrar las liebres como las que están hechas, previniendo que se hace la obra para evitar en parte los daños que pueda hacer la caza interina…
Madrid, y marzo once de mil setecientos sesenta y ocho. Joseph de la Ballina. Visto Bueno, Sabattini.
Estas condiciones se repiten en todos los contratos revisados y como se lee ya se aplicaba en las tapias construidas.
Las liebres tienen una gran capacidad de salto. Sus largas y musculosas patas traseras les permiten alcanzar alturas de 3 a 6 metros.


Aprovechando estas aberturas en este lugar era común ver a personas a uno y otro lado de la tapia pegados junto a las “liebreras”. A través de estos pequeños cuadradillos se pasaba la caza furtiva, como aves o pequeños conejos y mandaos para las Ventas que se repartían por el Camino de Extremadura. Y desde fuera a dentro, recipientes con vino, que era más caro dentro de la finca y que a veces servía de pago a los favores.
La Casa de Campo, en línea de frontera fiscal de Madrid, es utilizada frecuentemente por matuteros. Su persecución provocaba a veces víctimas, incluso mortales.
Entre el personal de la finca era una constante que terminaba en penas de prisión para los infractores y despido de sus puestos de trabajo.
Para evitar este problema que costaba dinero a las Arcas Municipales se instala a finales del siglo XIX en la zona de la Tapia Oeste el Cuartel de la Guardia Civil de Rodajos.
Esto era la teoría ya que debido al bajo salario que se les daba al personal, se miraba para otro lado en este asunto ya que en muchos momentos el personal no cobraba su jornal.
No cobrar el salario era una constante
En 1613 se solicita se dé una paga a los que sirven en la Real Casa de Campo que se les deben los salarios de cerca de tres años, y pasan extrema necesidad.
La escusa era que el dinero se necesitaba para las obras de mantenimiento del lugar.
En 1735 el alcaide de la Casa de Campo manifiesta que:
«Los criados que sirven a V.M. en la Casa del Campo, gozan los sueldos que doscientos años ha se les asigno, tan cortos que no pueden mantenerse, aun cuando lo cobrasen puntualmente pero habiendo más de cinco años que no se les paga, y padecen extrema necesidad, sin que sus clamores, ni mis representaciones les hayan facilitados el alivio que necesitan.»
En 1888 se autorizará tapiar la Portillera del Batán argumentando la desaparición de cinco burros. Pero la realidad era el abuso del matuteo en estos portillos.
Hay un relato del siglo XIX en el que se cuenta que era normal ver a parejas de enamorados conversando a través de estas pequeñas ventanillas a modo de confesonarios.
Esta costumbre aumentó a partir de que la Portillera del Batán fuera tapiada, aludiendo diferentes motivos, pero el principal era el paso de contrabando para salvar el portazgo de la Venta de Alcorcón. Sin embargo, el grueso de contrabando pasaba por Rodajos, al que también se le puso sus restricciones, sobre todo al paso de carros y la posterior instalación del Cuartel de la Guardia Civil.
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