ARROYOS

Desde siempre, Madrid ha comprendido la necesidad de conservar sus arroyos y el caudal de sus aguas, y por ello se acuerda el 9 de abril de 1434 lo siguiente:

Otrossi, los dichos sennores díxeron que porque fallaron que era cosa muy damnosa para la dicha Villa dar ningun arroyo de Madrid nin de su tierra, ordenaron que de aquí adelante para siempre xamás los dichos arroyos sean inalienables, que se non puedan dar, nin vender, nin trocar, nin enagenar, nin acensuar á persona alguna, é qualquier enagenamíento que contra esta Ordenanza se fiziere, sea en si nenguno é de ningún valor ni efecto”.

Que dicho en castellano moderno viene a decir:

“Que ningún arroyo de Madrid puede ser propiedad de una persona, ni que esta pueda venderlo y que cualquiera de estos hechos se consideran delito y sin ningún efecto”.

La alimentación de los arroyos de la Casa de Campo se produce sobre todo a partir de pequeñas fuentes de la cuales existen aproximadamente una treintena. De manera general se trata de pequeños manantiales que suelen brotar del contacto de las capas arenosas superpuestas a otras arcillosas poco permeables.

Estos acuíferos se genera principalmente a través de las precipitaciones. Dada la extensión de la Casa de Campo no se puede hablar de reservas propias. Sin embargo, se puede apuntar que los recursos de las facies detríticas se cifran en 300 hm3/año, obteniéndose caudales aproximados de 4 l/s a los 90 metros y 10 l/s a los 150 metros.

El ingeniero Antonio Montenegro en un artículo de seis páginas sobre “Alumbramientos de agua en Madrid” en 1906 dice, refiriéndose a la zona de la Casa de Campo:

“No deja de ser abundante el agua potable en la zona oeste de Madrid, como lo prueban los pozos del Campamento y Casa Blanca del arroyo de los Meaques, de Somosaguas, de Húmera y de Pozuelo de Alarcón y estos caudales pudieran utilizarse en la parte correspondiente de los alrededores de Madrid, incluso de la Casa de Campo…”.

También el ingeniero Horacio Bentabol en Mapa Geológico de la provincia de Madrid de 1906 dice sobre la Casa de Campo:

“En la misma Casa de Campo que es la porción de la zona hasta ahora mejor abastecida, el agua es insuficiente para el riego de las parcelas que están sometidas al cultivo agrícola…”.

Si se observa la topografía de la Casa de Campo se comprenderá rápidamente que sus barracos, lechos secos de antiguos arroyos, son numerosos y que en su parte Norte descargan en el arroyo de Antequina y de este al Manzanares. En el centro las descargas van al arroyo de Valdeza con menor caudal y la parte Sur viene a descargar al río Manzanares por el terreno conocido como el Vadillo, es decir el curso que en origen tenía el arroyo de los Meaques. Estas características del terreno hacen que las inundaciones, riadas o trombas de agua adquieran grandes dimensiones a partir de una descarga abundante de agua que se produzca en poco espacio de tiempo.

PRÓXIMOS ARROYOS

ESPINILLO
SOTILLO
VADILLO
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