La ganadería lanar en La Casa de Campo

y las vías pecuarias.

Fuente de la Casa de Vacas con ovejas en 1932

Por Rafael Pulido Fernández

Con la compra de Felipe II de la Casa del Campo de los Vargas, podemos verificar documentalmente cómo cambiaron los hábitos para los campesinos que tenían tierras cercanas a la Casa de Campo. La primera preocupación de Felipe II fue proteger sus jardines, lagos y bosque de la Casa de Campo de la incursión de ganado que perjudicara sus nuevas tierras, para ello inmediatamente incluyó la Casa de Campo dentro del Bosque Real del Pardo, con ello la dotó de leyes que la protegían, sin tener que dictar nuevas. El 4 de enero de 1519 se derogan las leyes que protegen al Concejo de la Mesta y Pragmáticas de estos Reinos, para los terrenos del Bosque de El Pardo y la Real Casa del Campo, en 1571 se hace lo mismo con los de Aranjuez. 
Se sabe que en estos años que van desde 1561 a 1725, la Casa de Campo no estuvo ocupada en ningún momento por ganado ovino ni de otra categoría.
Sin embargo, la trashumancia seguía las Cañadas Reales, y la Casa de Campo estaba como hemos visto atravesada por vías pecuarias. Al igual que lo estuvo en la época romana por el itinerario Antonino ya que en ella estaba (según los historiadores) Miacum. 
La Cañada Real Segoviana pasaba cercana a la Casa de Campo y de ella salían importantes vías pecuarias, como la que pasaba por el Puente de la Culebra, que según todos los datos recabados era un puente de conteo de ganado, ya que por él pasaba una de estas vías. Esto explicaría su angosta anchura y su forma propicia para esta labor de control, después de la cual se pagaba las rentas por cabezas de ganado. 
Unas de las obligaciones que imponía la trashumancia era, además de los abrevaderos, que las vías pecuarias debían de contar con: “elementos que facilitaran el tránsito del ganado, o sea buenos caminos, pero también con descansaderos, majadas y chozos para que el ganado y los pastores trashumantes pasaran la noche, estrechamientos para el conteo del ganado conocidos como contaderos, los puentes sobre los ríos y arroyos, y los mojones o hitos de señalización.» 

Estos lugares de los Meaques como hemos visto ya estaban citados en la edad media. Eran pastos de buena calidad, no hay que olvidar que al Arroyo Meaques se le conocía como el Arroyo de la Guadaña y esto era debido a que los terrenos por los que pasaba eran “Prados de guadaña” llamados así porque en ellos se cortada la hierba para el ganado, sin que este entrara en ellos, frente a los “Prados de diente”, que eran donde pastaba directamente el ganado. 
Está claro que el cercado de la Casa de Campo, interrumpió las vías pecuarias, de ahí las demandas que Felipe V recibió y que le obligaron a abrir estos caminos que tenían servidumbre. ¿Para qué si no se hubieron de abrir las puertas de la tapia sur, oeste y norte de la Casa de Campo?  Como la Puerta de la Venta, Portillera de El Batán, la Puerta de Rodajos, Portillo de la Vereda Vieja, Portillos de los Pinos y el de Casa Quemada. 
Uno de estos caminos está ahora señalado como vía pecuaria y es precisamente la que pasaba por el Puente de la Culebra, puente construido por Pedro de Ribera, posiblemente sobre otro medieval derrumbado en 1723, para los dueños de esos terrenos de guadaña. Su anchura está entre 1,70 metros en su entrada y 3,05 en su parte más ancha, lo hace idóneo como puente de conteo, donde en su parte más ancha se colocaba el encargado de contar las reses. Hay más razón que colaboran esta utilización; el camino llamado de Boadilla era una vía pecuaria y desde la edad media iba paralelo al arroyo de los Meaques, y era justo en esta zona conocida como el Plantío de Largueira, donde había una tapia de tierra de más de 2 kilómetros, 1,20 metros de altura y 0,60 metros de gruesa, que remataba sobre la tapia sur de la Casa de Campo. Esta tapia protegía este plantío precisamente del paso el ganado, hasta que en 1865 fue derribada.

Cabaña de pastor 1952

Ya vimos que la villa de Madrid tenía a dos personas para coger la renta que se hubiese de pagar por los rebaños mesteños y que la misma se destinase al reparo de los puentes del término madrileño. Era muy considerables los ingresos que se producían por el paso de ganado y arriendo de pastos. Ya en el apartado “cuatro” de los compromisos vimos que todos los pastores y rabadanes a la entrada del concejo debían de pagar lo concerniente a cada rebaño, a razón de cincuenta maravedís el millar de cabezas en 1418. Las primeras referencias de pago por arrendamiento lo he hallado en 1445, a comienzos de octubre de ese año, y por tanto coincidiendo con la estancia de los rebaños en Madrid, el mercader Francisco González de Madrid recibía por su arrendamiento dieciséis mil maravedís. Está también documentado el pago del propietario de ovejas Alonso García, vecino de Alcorcón, quien en 1449 debía satisfacer a los arrendadores quinientos cincuenta y dos maravedís por diecinueve corderos que tuvo que diezmar. Los pagos, como hemos visto estaban en relación al número de ovejas y en compensación por la hierba que el ganado consumía y las molestias que ocasionaba. Así mismo la Corona obtenía importantes beneficios fiscales. De estos impuestos los ganados estantes estaban exentos y sólo el ganado trashumante debía de pagarlos, de ahí la importancia de que las cañadas y los puentes se los tuviera en tanto valor y arreglo.

Cuando llegan los Borbones y aún la Casa de Campo es un lugar pequeño y abandonado, sucede un hecho que cambiará su devenir, se trata de este documento redactado por Luis I: 

“cesión que hizo su Majestad al Infante Don Fernando del Sitio y Bosque de la Torrecilla en la Casa del Campo”.

Y comienza de esta forma: «Habiendo dado S.M. (q.d.g) al serenísimo Sr Infante D. Fernando para su diversión el Real Sitio y Bosque de la Torrecilla con todo lo que incluye de tapias afuera de la Casa del Campo que viene a ser, Torrecilla, Bosques y estanques, con orden de que para este efecto se quiten, las vacas, cabras, y demás ganado que en dicho bosque pastase…”.

“Que todo ganado de pasto se ahuyente del expresado sitio desde luego, menos las vacas de la Reyna que deben pacer en el hasta fin de temporada. Es la primera vez que la corona se preocupa del ganado que pasta en el bosque de la Casa de Campo. Con este regalo que Felipe V hace al futuro Fernando VI, la Casa de Campo sufrirá un aumento que le se cuantificará en multiplicar varias veces su tamaño. Es entonces cuando el Príncipe de Asturias se preocupa de que su padre el Rey firme un decreto que convierta en “Bosque Real a la Casa de Campo”. Y lo hace porque con su declaración tendrá resguardo legal para impedir que, por los caminos, ahora cortados por la nueva Casa de Campo, circule ganado o cualquier otra actividad que perjudique a la caza. 

Y así se recoge en el documento firmado por Felipe V en El Pardo el 20 de febrero de 1746, poco antes de morir:
 “Decreto de su Majestad por el que declara Bosque Real el de la Casa del Campo”. En el documento se hace mención a las actividades ganaderas dentro del bosque: 
Y mando, que en la forma y modo de sustanciar las causas civiles, criminales o mixtas, y en la imposición de las penas, tanto en los puntos de denunciación, cuanto en cualquiera criminalidad que resulte entre Guardas, Cazadores, Leñadores, Pastores y Ganaderos dentro del Bosque”. 

De esto no se deduce que hubiera ganado dentro de un Bosque Real, sino que recoge las posibles infracciones que los ganaderos trashumantes podrían cometer en estos lugares.

Y si durante el primer reinado de Felipe V se permitió que en la Casa de Campo hubiera ganado vacuno. Durante los reinados de Fernando VI, su hermano Carlos III y Carlo IV se mantuvo una política de caza en el recinto, por lo que se prohibió toda la actividad ganadera, menos algunas cabras que se mantenían como curiosidad en la Casa de las Cabras Napolitanas y algunas asiáticas que trajo Carlos III. Con Carlos IV se tuvieron algunas cabras de angora para el esquileo y poco más.

El primer documento que encontramos con referencias al ganado lanar está fechado el 3 de octubre 1826 y firmado en Aranjuez por Serafín Montero. Un interesante documento que transcribo tal como yo mismo copie del Archivo General de Palacio: 
“Demarcación de los Cuarteles para pastos, de Ganado Lanar, en el Real Bosque de la Casa de Campo, para el año 1826 al 1827 y su tasación en la forma siguiente: 

1º Cuartel de Cobatillas:

Principia sus lindes en la Puerta de Castilla camino arriba de la Calzada Real al coto de la tierra que tuvo Ventura de la Peña y sigue los cotos arriba del lindero de estas tierras, a la punta del Cerro de las Garabitas otras cotas adelante por las Cordilleras del Retamar Grande al Postigo de los Pinos y desde aquí pasa un surco a los pinos… y sigue el camino debajo de los Pinos hasta el fortín de los Franceses y desde aquí tira un surco por los parajes de Valdeza pasando otro surco por detrás del Cerro de Cobatillas, a media ladera hasta llegar a la mina, después sigue camino abajo a cerrar en la Puerta de Castilla.

2º Cuartel de la Faisanera Vieja:

Principia sus lindes en el coto de las tierras que vendió Ventura de la Peña en el Camino de Castilla los cotos arriba de este lindero a la punta del Cerro de las Garabitas y sigue la misma linde por la Cordillera del Retamar Grande al Postigo de los Pinos, la para abajo hasta llegar a la Puerta de Aravaca siguiendo abajo el Camino Real hasta llegar al coto en dicho camino donde finaliza, quedando todo el Arroyo Antequina incluso en estos pastos valorados en 7.000 reales.

3º Cuartel de los Caños:

 Principia en el Camino de Rodajos por debajo de la Fuente Charca de Húmera y sigue un surco recto al norte al camino de los Pinos sigue dicho camino arriba hasta llegar a la pared siguiendo la pared hasta llegar junto a Rodajos por un surco adelante y dejando libre las entradas y salidas a las cabras de S.M. y dicho surco en el Camino de Rodajos, el camino abajo hasta llegar al surco debajo de las Charca de Húmera donde termina. NOTA: Están labradas en dicho cuartel unas tierras en la Solana de los Pinos y otras en el Barranco de la Zorra, las cuales son para siembra en este año.

4º Cuartel de la Puerta del Ángel:
Comienza en la Puerta del Ángel camino al Puente de los Neveros y desde aquí sigue un surco por afuera del Arroyo de los Meaques hasta llegar al Puente de los Álamos Negros y desde este puente sigue un surco recto pasando el alto de la loma del Chopo de Pedro Miguel a cerrar en la pared, la pared adelante a finalizar a la Puerta del Ángel.

5º Cuartel del Medianil:
Principia en Puerta de Castilla y sigue el Camino Real arriba a la Puerta de Aravaca donde circunda y cierra toda la pared quedando incluso con estos pastos todo el Arroyo que le pertenece. NOTA: En el Cuartel se labran todo el pedazo de tierra desde la Puerta de Castilla al arroyo el plan de entre el camino y la pared.

Cuartel para las cabras de S.M.: 

Comienza en el surco de entrada y salida de las Cabrerizas; camino de Rodajos abajo al Puente de la Cacera y después sigue al Puente de los Álamos Negros y entra en el surco de la loma del Chopo de Pedro Miguel y sigue a la pared y la circunda la pared de las Ventas de Alcorcón, Sotillo y a Rodajos donde finaliza. 

Corrales para ganado lanar en la Casa de Campo 1933

En este documento queda constancia de una actividad ganadera ovina estante en toda la Casa de Campo, que hasta entonces no se había documentado. Con la peculiaridad de crear cuarteles para delimitar el pasto. Y se produce después de la Guerra de la Independencia y el retorno de Fernando VII, monarca que tuvo poco interés por la caza en la Casa de Campo, esto unido a su boda con su sobrina la Reina María Cristina de Borbón que siempre mostró un interés por dar a la Casa de Campo un carácter de explotación agraria y ganadera. Tenemos un documento del 12 de enero de 1833 cuando la reina se trae las cabras del Retiro a la Casa de Vacas de la Casa de Campo. Con la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833 este interés se mantendría con su hija Isabel II y Alfonso XII todos ellos más alejados de la afición cinegética.

Pero a la Mesta le quedaba poco tiempo. Muerto Fernando VII en 1833, fue suprimida definitivamente el 31 de enero de 1836 y se cambiaba por la Asociación General de Ganaderos del Reino. Fue el último Presidente de la Mesta y de la Asociación el Marqués de Someruelos. 

La vieja polémica entre Ganadería y Agricultura se había inclinado por ésta. Pero la ganadería ovina en su conjunto salió beneficiada. Los rebaños locales no trashumantes pudieron desarrollarse ya libremente. Así en 1915 en Castilla habían aumentado los merinos en cinco veces más que en los mejores años de la Mesta. Según el censo de 1799, España contaba con 17,6 millones de ovinos que según el censo de 1865 aumentaron a 22,5 millones. Su apogeo fue en el siglo XX. En esos años el censo subió a 24 millones y cuarto de cabezas.

La Mesta también tuvo su lado malo ya que había sido una de las causantes de la deforestación sufrida en la península a lo largo de la historia, ya que la gran cantidad de ganado necesitaba mucho pasto para alimentarse, pero su desaparición como tal se debió más a motivos económicos como; los elevados precios que adquiere la lana que la hacen poco competitiva, los continuos conflictos entre ganaderos y la industria por el precio de la carne y sobre todo la perdida de privilegios de tipo económico que hace que la Mesta tal y como se había desarrollado durante siglos ya no fuera rentable.
En la Casa de Campo sigue la actividad ganadera, pero a un nivel reducido. El 30 de abril de 1842 en un inventario de la finca leemos que aún lo guardeses y habitantes de las casas como la de El Batán aún tienen ovejas entre el ganado: “Ganado mular, caballar y lanar y aves. Se incluye en este inventario a dos perros y utensilios propios para el ordeño de las ovejas”. En otros inventarios vemos como era habituar que las casa como la de Rodajos o la Casa de Labor y otras tuvieran sus corrales para ovejas.

El 23 de enero de 1855 se dicta un edicto por el que se anuncia: “disponer que no se permita pastar ninguna clase de ganado en la Casa de Campo”.  Y el 30 de abril de 1864 se ordena: “sobre traslación de la real vacada al Real Sitio de Aranjuez”. Sin embargo, el 13 de noviembre de 1872 se anuncia una: “subasta de corderos y leche”. Eran tiempos cambiantes de inestabilidad política y la Casa de Campo no fue ajena a estos momentos convulsos.
Ya a finales del siglo XIX y desde 1875 la decadencia de la actividad ganaderas es evidente en al comienzo del reinado de Alfonso XII al que el administrador de la Casa de Campo envía un informe demoledor de cómo está la finca: “Es de tal modo notable el abandono en que se encuentra esta Real Posesión, contrista verdaderamente el ánimo visitar sus distintas dependencias y sus diversos edificios y aun el monte mismo, donde sólo se encuentra la huella triste del espíritu destructor que ha venido dominando durante seis años en nuestro país.» «… la Casa de Vacas, en perfecta y completa ruina…» «Con objeto de cortar innumerables abusos he tomado preventivamente ciertas disposiciones encaminadas al objeto, siendo una de ellas la relativa a la leche de cuyo artículo venían extrayéndose 52 cuartillos diarios en perjuicio del ganado y los cuales he dejado reducidos a 12 únicamente por dar un pequeño desahogo a las ovejas».

Durante el reinado de Alfonso XIII tenemos constancia que la labor ganadera se restringe a la Casa de Vacas y poco más. A pesar de ello en 1906 se redacta: “memoria de la explotación ganadera correspondiente al año”. En 1912 hay una proposición para que las ovejas que vienen al matadero, en la espera puedan pastar en la Casa de Campo o El Pardo, la propuesta es rechazada. Aunque hay evidencia de actividad ganadera que no se cuantifica.
Con la llegada de II República en 1931 y una vez incautada la Casa de Campo, el consistorio Municipal hace un balance de toda la población ganadera que encuentra en la Casa de Campo y el resultado es que había una población de ganado lanar de 37 moruecos, 695 ovejas, dos mansos, nueve corderos y 63 corderas, tasados en 39.520 pesetas por el Director del Mercado de Ganados. 

Durante los cinco años republicanos las actividades ganaderas se mantuvieron, pero con la Guerra Civil de 1936, como es de suponer no solo desapareció el ganado, sino también los edificios e instalaciones que lo albergaban. Cuando en 1939 termina la guerra la Casa de Campo está llena de peligros; munición sin explotar, edificios medio arruinados y la tierra horadada por las trincheras. En esta situación y cuando estaba prohibido el acceso de las personas al recinto, el 4 de abril de 1940 sale a concurso de arriendo los pastos de la Casa de Campo para los meses de abril, mayo y junio para ganado lanar. Este concurso se repetirá durante los años posteriores, a veces se mantendrán los contratos del año anterior por falta de demanda.

En octubre de 1942 el concurso es más detallado y concreta en 2.000 reses de ganado lanar y amplía en contrato hasta el 30 de junio de 1943. La puja de 1949 se hace por cuarteles y cada uno de ellos solo podrán pastar un número determinado de reses; en la Torrecilla 200 ovejas igual que en Corbatillas, en Batán se eleva a 400 ovejas y en Casa Quemada a 700 ovejas. En 1953 solo aparece en subasta Casa Quemada con 700 cabezas. La subasta se mantiene del mismo modo y cada final de año se aprueba la del año siguiente hasta la temporada 1975-76. 

El 15 de septiembre de 2015 se pone en internet una propuesta popular en Madrid Decide para que vuelva el ganado ovino a la Casa de Campo.

En este sentido hay que dirigirse al Ayuntamiento de Madrid ya que la Comunidad de Madrid le autoriza para este tipo de contratos.
Como recoge:
El artículo 19.1 TRLCSP, que dispone:
“Tendrán carácter administrativo los contratos siguientes, siempre que se celebren por una Administración Pública: Un contrato de aprovechamiento de pastos en la Casa de Campo mediante el pastoreo celebrado por el Ayuntamiento de Madrid en cuanto que, la finalidad a satisfacer mediante el contrato es, “a todas luces, una finalidad pública la conservación de parques y jardines para esparcimiento de la población y ornato de la ciudad, y la evitación de posibles incendios- (Dictamen 10/08, de 15 de octubre).