Casa de los Patines

No tener en cuenta los nombres que Google utiliza en su mapa.

VER SITUACIÓN EN Google MapsUTM 437613.31 m E – 4474353.44 m N. Estaba en la Glorieta de los Neveros en el comienzo del Paseo de los Castaños.

Ahora que Madrid tiene entre sus hijos predilectos a Javier Fernández López nada menos que un campeón del mundo de patinaje sobre hielo. Yo, paradójicamente, le vi patinar cuando era campeón de España y digo paradójicamente porque esta visión tuvo lugar en la destruida Puerta del Río, cuando aún existía, de la Casa de Campo. Fue con motivo de las navidades de 2007-08 en lo que después sería Madrid-Rio. El Ayuntamiento tuvo a bien poner una pista de hielo de 800 metros cuadrados, donde los campeones de España hicieron una exhibición.

El caso de Javier Fernández es similar a otros como el de Carolina Martín en bádminton, deportes minoritarios, por no decir exclusivos en los que destaca una persona de forma individual o ayudada por preparadores extranjeros, como sucede con Javier Fernández.

Hago esta introducción porque voy a hablaros del Lago de Patinar de la Casa de Campo y de su Casa de los Patines, un lugar y una casa desaparecidas pero que en muchos aún está en la memoria.

Aquí se ha perdido por completo la tradición de patinar sobre las aguas heladas de los lagos o del propio río Manzanares, yo me recuerdo resbalando, sin patines, tanto por el rio Manzanares como por el Lago en los “recreos invernales” del Colegios Santa Cristina de la puerta del Ángel. Creo que hoy no estaría permitido el atrevimiento infantil de esa época. ¿Cuántos Javier Fernández se habrán perdido?

Javier Fernández 2007

Pero no es de esta época de la que quiero hablaros, sino de los inicios de este deporte en nuestra capital. Traído como es costumbre de otro país como Francia, tuvo sus inicios en las clases ociosas de la aristocracia. Todo empezó con un alemán afincado en la calle Montera que tenía una tienda de cotillones, pues bien, este alemán que dominaba a su manera el patinaje ejercía sus habilidades al final de la calle Fuencarral, allí donde estaban los pozos de la nieve que cogían parte de ella de un pequeño lago que se formaba naturalmente. Como vemos parece que estoy describiendo la misma circunstancia que se daban en la Casa de Campo; Pozos de la Nieve, Neveros, arroyo, Lago de Patinar etc.

El viejo Skropp, que así le llamaban al alemán patinador, con sus pelo ensortijado y blanco por las canas, no por los años, deleitaba a todos los que se acercaban en los días de invierno a verle deslizarse con sus giros y piruetas, a veces solo tenía por espectadores a los neveros que trabajaban en los pozos.

Esta afición del viejo Skropp, llegó a oídos de la aristocracia que estaba deseosa de llenar sus ratos libres, y así empezaron a solicitarle clases particulares gentes de bien que podía pagarlas. La cosa tomó tal auge que la propia reina Isabel II vino a tomar clases de patinaje para luego ejercerlo en el Lago del Retiro o de la Casa de Campo, antes lo había hecho también el Rey consorte Francisco de Asís que tuvo la desgracia de romper el hielo, poco consistente, con sus patines y quedar empapado de agua helada, lo que apagó su simpatía durante un tiempo.

Se popularizó tanto la afición al patinaje que José Luis Albareda y Sezde hizo construir en la parte más alta del lugar un lago para todos los madrileños con el propósito de popularizar esta afición.

Pero la desgraciada muerte de dos niños que patinaban por su cuenta en la charca supuso un retroceso y ya las madres no dejaban a sus hijos ir a hacer patines. La afición entonces que quedó reducida a la aristocracia que no gustaba de patinar en público, por eso de la tendencia natural de reírse de quien se cae. Esta buscó un lugar reservado donde practicar y lo encontró en un pequeño lago que había en los jardines del palacio de Liria.

Años después el patinaje sobre ruedas vino a solucionar el problema del hielo en un Madrid de temperaturas cambiantes. Los príncipes, entre ellos Alfonso XII, tuvieron su propia pista de patinaje en el Campo del Moro, ahora ya de ladrillo o baldosa y el hielo fue perdiendo adeptos.

Cuando ya la práctica había caído en el olvido, fue Alfonso XII el que la volvió a revitalizar construyendo en la Casa de Campo una espléndida Casa de los Patines al borde del Lago Chico o de los Neveros. Lo hizo al casarse con su prima María de las Mercedes.

El Lago en el que alguna vez su hermana Isabel ya había patinado, era el utilizado por los neveros para coger hielo y llevarlo a la Casa de los Pozos de la Nieve, que estaban en la zona que ocupa la Piscina Municipal. Muchos niños conocimos esa charca y como fue desecaba definitivamente en 1968. La casa, ya ruinosa, no solamente por la Guerra Civil de 1936-39, sino por el abandono y el robo de materiales a que se sometieron todos los edificios de la Casa de Campo, siguió la misma suerte. Hay que puntualizar que los Lagos de la Casa de Campo tienen un origen natural y este Lago de Patinar, hoy una explana de aparcamiento de coches, se llenaba de agua cada año a pesar de no existir ya el vaso que contenía el agua.

Aunque el patinaje, como en origen todos los deportes fue masculino, sin embargo, las que mejor practicaron esta habilidad fueron las mujeres como; la Reina Isabel II, la Infanta Isabel hermana de Alfonso XII, Rosalía Puñonrrostro, Conchita Ahumada, Marquesa de Nájera etc.

Los reyes patinando 1911

La pista y las instalaciones nunca estuvieron abierta al público, no se podía patinar, sino era con una invitación. Allí se podía ver al rey Alfonso XII en solitario patinando desde la mañana a la noche. Con su muerte, se acabó el patinaje en la Casa de Campo por un tiempo, ya que a su segunda mujer la regente María Cristina no le gustaba patinar. Fue ya con Alfonso XIII cuando se retomó de nuevo el patinaje y se reformó la Casa de los Patines.

En el Retiro se habilitó el Lago que está enfrente de la Gran Estufa de la exposición de Filipinas, hoy llamado Palacio de Cristal, allí si podía ir la gente que tuviera unos patines.

Historia de una casa.

La Casa de Patines había sido construida por el arquitecto José Segundo de Lema en 1878 para el rey Alfonso XII del que ya hablamos de su afición al patinaje, había días que los pasaba en su totalidad patinando, así lo recuerdan las crónicas de la época. En la Casa de Campo se patinaba durante los meses de diciembre hasta mediados de febrero, siempre que hiciera el suficiente frío como para helarse el Lago o Charca de patinar.

Proyecto de reforma de 1905

Se trataba de un pequeño pabellón de dos plantas que se decoró con cerámicas traídas de Sevilla en honor a María de la Mercedes que tanto amaba Sevilla. En teoría esta era la explicación oficial de la decoración de este Chalet de los Patines. La realidad era que los padres de María de la Mercedes, reciente esposa de Alfonso XII apoyaban en Sevilla la fábrica de cerámica de los hermanos José y Enrique Mensaque Vera que eran los continuadores en el “Arte del Barro” que la familia ejercía desde que su bisabuelo Manuel Mensaque Carrasco entrara como aprendiz con el maestro alfarero Lorenzo Ortiz el día 28 de agosto del año 1763. Rafael Mensaque que después sería Mensaque Rodríguez. Así lo ponía en sus anuncios: Proveedor de la Real Casa y de “Sus Altezas Reales los Serenísimos Condes de París”, que eran precisamente los padres de la reina Maria de las Mercedes, don Antonio María de Orleans, duque de Montpensier y María Luisa Fernanda de Borbón y Borbón.

Interior de la Casa de los Patines

Este regaló a su hija la decoración de la Casa de Patines, material que parece regalaron a su vez la familia Mensaque a la reina como cortesía de boda, pero la desgraciada muerte de la reina hizo que nunca llegara a verla terminada.

Limpieza del Lago de Patinar 1933

La planta baja sabemos por una foto de 1932 que seguía decorada como dije con azulejo sevillano, se entraba por la Glorieta de los Neveros y por la otra puerta al norte se accedía al Lago de Patinar. En el centro de la sala estaba habilitada por una gran estufa de cerámica y a sus lados estaban las estancias donde se guardaban los patines y trineos. La casa además tenía servicios y aposentos para el descanso y tomar algún alimento.

A la muerte de Alfonso XII el patinaje cesó y solo algunas veces la hermana del rey venía a recordar viejos tiempos, de ahí que la reina regente María Cristina cediera en 1889 al batallón de Telégrafos el pabellón del estanque de patines para que en él se hicieran ejercicios de elevación de globos.

Antes de tirar definitivamente la Casa de los Patines en 1969, Antonio Linares proyectó un año antes, poner en ella una pequeña biblioteca pública para los que quisieran pasar las horas leyendo al aire libre. No debió convencer a nadie la idea, pues la casa fue derribada y borrada hasta en sus cimientos de la zona. Solo unos álamos negros persisten en el lugar.

Proyecto Republicano sobre el Lago de Patinar que no llegó a realizarse.
Casa de los Patines en 1968 antes de ser derribada

«Casa de los Patines, refugio de bandoleros infantiles, que participaban del mismo desprecio que la administración por aquellos bienes que el pasado les había concedido».

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s