Sabatini un influencie del siglo XVIII

Por Rafael Pulido Fernández

Este año 2021 se cumple el III centenario de su nacimiento

Francisco Sabatini nació en Palermo el 10 de marzo de 1721. Como hijo de aristócratas le pusieron varios nombres; Carlos, Casimiro, Vicente y Francisco.


Su padre fue Erasmo Antonio Sabatini Gaeta, este segundo apellido se añadía a la hidalguía por el lugar de nacimiento, teniente coronel y su madre María Teresa Gialiano Palermo descendiente de la ilustre Casa Conticelli.

Estudió en Palermo humanidades, filosofía y matemáticas, aunque sus preferencias se decantaron por la Arquitectura.

A los 28 años se fue a Roma, donde comenzó a trabajar con los mejores arquitectos.

Palacio Real de Caserta


En 1757 es nombrado segundo director de las obras del Palacio Real de Caserta que se estaba construyendo para el Rey de Nápoles Carlos VII futuro Carlos III de España. Las obras las había comenzado 1752 el arquitecto Luigi Vanvitelli, que años más tarde sería suegro de Sabatini.

En esta época Sabatini es contratado por el futuro Carlos III para realizar las obras de saneamientos e higiene de Nápoles, como después haría en Madrid.

Luigi Vanvitelli

Nació en Nápoles el 12 de mayo de 1700 y murió en Caserta, 1 de marzo de 1773) fue pintor, ingeniero y arquitecto.

Como arquitecto hizo el Palacio Real de Caserta uno de los más bellos de Europa.

Carlos VII de Nápoles y III de España

Nació en Madrid, el 20 de enero de 1716, y murió también en Madrid el 14 de diciembre de 1788.

Cuando el 11 de septiembre de 1759 Carlos III fue proclamado rey de España se trajo de Nápoles a los que habían sido sus colaboradores durante su reinado Italiano. Por eso no se olvidó de los servicios que Sabatini le había prestado como arquitecto y militar y le ofreció que viniera con él a España.

Sabatini aprovechó la ocasión para prosperar en su carrera.

En mayo de 1760 llegó a Aranjuez con la comitiva de Carlos III, así lo recogen los historiadores. Esta afirmación se verá más adelante que no es cierta, ya que Sabatini tuvo que pagarse su viaje a España realizado por su cuenta.

Ya en Madrid y con treinta y nueve años se le abre un porvenir prometedor.

Había sido nombrado arquitecto por voluntad del Rey y sólo así, bajo la protección real se explica su rápida ascensión en el escalafón militar y social.

Carlos III no tuvo en consideración a arquitectos tan importantes como; Manuel de Molina, Ventura Rodriguez, Francisco Moradillo, Juan de Villanueva o Juan Bautista Saqueti aunque este último estaba al final de su vida.


Así describe los hechos el escritor y político Eugenio de Llaguno y Amírola contemporáneo de Sabatini:

«Vino con una reputación a España en 1760, y se ingirió en el Real Cuerpo de Ingenieros. Ya era en él teniente coronel en 1763 y volando, como se suele decir, fue después coronel ingeniero de los reales ejércitos y plazas de S.M. en 1766: brigadier ingeniero director en 1772: mariscal de campo en 1781: teniente general en 1790: comandante e inspector general de ingenieros y consejero nato del supremo de la Guerra en 1792: comendador de Fuente del Maestre en 1794: y gentil hombre de cámara de S.M. en 1796.

Además de todos estos honores y distinciones era académico de mérito de San Lucas de Roma, individuo de la de los Arcades en aquella capital, y arquitecto mayor del Rey y del real Palacio de Madrid.
De esta manera Sabatini fue el profesor más condecorado que se ha conocido en Europa, y en la historia moderna de la arquitectura: todo ello debido sin duda a su mérito artístico, a su esfuerzo militar, al país en que nació y el influjo que adquirió en la corte».


Se nota una cierta ironía en las palabras de Llaguno.

Esta es la Real orden de 21 de junio de 1760 por la que se le nombra Ingeniero ordinario.
Real orden:


«El Rey ha admitido en su servicio en calidad de Ingeniero ordinario a D. Francisco Sabatini, que se hallaba de Comisario extraordinario en el de S.M. el Rey de las dos Sicilias y mandado que hasta nueva orden se mantenga en Madrid, para ser empleado según la voluntad de S. M. de cuya Real orden lo participo a V. S. para su inteligencia.
Dios guarde a V. S. muchos años.
Buen Retiro 21 de junio de 1760.-Don Ricardo Wall.

El día 4 de agosto de 1760, le confería la Real Academia de San Fernando el grado de Académico de Honor y Mérito.


Inmediatamente de su llegada a España se pone a trabajar para la corona en algunos asuntos que estaban pendientes desde hacía años, como la higiene y adecentado de las calles de Madrid, como ya hiciera en Nápoles.


En 1761 se da la “Instrucción para el nuevo empedrado y limpieza de las calles de Madrid en que se contiene sustancialmente el proyecto de D. Francisco Sabatini; aprobado uno y otro por S.M. (que Dios guarde) por su Real orden de catorce de mayo de mil setecientos sesenta y uno”.

El edicto consta de trece apartados a cuál más interesante donde se reflejaba las deficiencias higiénicas de Madrid.

En marzo de 1764, el rey le concede permiso para casarse con Cecilia Vanviteli que tenía en esos momentos 15 año. La ceremonia por poderes se celebró el 16 de noviembre del mismo año, en la iglesia de San Marcos.


Cecilia era natural de Roma e hija del arquitecto Luigi Vanviteli -a cuyas órdenes había trabajado Sabatini en Caserta- y de Olimpia Sterik.

Con ella vino su hermano, Francisco Vanviteli, brigadier del Real Cuerpo de Ingenieros, que vivió con ellos en un cuarto del casón en que residían en Madrid.
Con Cecilia tuvo cuatro hijos; Luis María, Ana María Mariana, María Teresa y Luis Jaime, sólo sobrevivieron a la mayoría de edad las dos hijas. Ellas a su tiempo se casaron con aristócratas; Mariana, la mayor se casó con Jerónimo de Lagrua hijo de D. Antonio Lagrua Talamanca, príncipe de Carini, y de Caterina Gioeni, de la casa ducal de Angio. Jerónimo llegaría a ser ministro plenipotenciario de España en las cortes de Génova, Estocolmo y Parma. La menor, María Teresa, se casó con Antonio de Zayas, Marqués de Zayas y comendador de la Orden de Santiago.

Nombrado por el monarca su Arquitecto Mayor, tuvo que dirigir las principales obras públicas de su tiempo:
La Fábrica de Porcelana establecida en Madrid, en el Retiro, el sepulcro de Fernando VI y Bárbara de Braganza, el templo de San Francisco el Grande comenzado en 1761 y terminado en 1784, el Ministerio de Hacienda construido en 1768, la Puerta de San Vicente levantada en 1775, el Ministerio de Marina 1776, la Puerto de Alcalá erigida en 1779 y las Caballerizas Reales.


Tuvo Sabatini de teniente de arquitecto a su cuñado Pedro Vanvitelli, de su mano leemos un escrito donde refleja que en 1787 comenzó a decaer la salud de Sabatini. En este oficio dirigido en febrero de dicho año al Arzobispo-obispo de Osma diciéndole, con motivo de ciertos detalles de las obras que le tenía encomendadas, dice: que su cuñado hallábase enfermo de gota desde el 19 del referido mes.

Sabatini era una persona austera y solo se gastaba lo necesario, según sus palabras: “vivir con la prudente economía que se exige de todo hombre sensato”.

Quien haya leído sus presupuestos, verá que hace hincapié en la reutilización de materiales y la disminución del coste presupuestado.


Sin embargo, vivía como un noble. Residía en una gran casa alquilada sita en la calle Alta de Leganitos, esquina a la plazuela de los Afligidos, por donde tenía la entrada. Contaba con numerosas habitaciones y oratorio privado. Además de las estancias de los señores, incluido comedor, y de la servidumbre y otras dependencias, había un «cuarto de dibujo», con tres mesas de pino «un bufete color de porcelana», dos «papeleras» (escritorios), «seis tableros para dibujar de diferentes tamaños» y un «bastidor encerado para dibujo». De servicio tenía tres criados, dos criadas, una camarera, un cocinero, un ayudante de cocina y un cochero y un mozo de mulas. Tenía cinco coches para sus desplazamientos: dos ingleses, una berlina inglesa, un coche italiano y otro de camino.

Durante su vida Sabatini había conseguido una gran fortuna, no es cierto lo que dicen algunos historiadores, y este fue el motivo de los pleitos que su mujer Cecilia tuvo con sus hijas.


Cecilia era todo lo contrario que Sabatini y no le gustó el reparto de bienes que este había redactado, en caso de su muerte, dejándola en circunstancias peores que a sus hijas, ya que eran estas las que pasarían una mensualidad a su madre. Sabatini justificó este testamento diciendo que si le dejaba su fortuna a Cecilia en pocos años estaría en la miseria.

Cecilia reclamaba la mitad de la fortuna y así el 20 de agosto de 1800, ya muerto Sabatini se dictó sentencia favorable a Cecilia.

En el juicio se definió bien el carácter y las relaciones personales entre la pareja, teniendo en cuenta que se llevaban casi treinta años de diferencia.

Firma de Sabatini

Profesionalmente Sabatini acaparó todos los puestos posibles dentro de su categoría de arquitecto por lo que su presencia se ve en todas las obras de la época y sobre todo madrileñas.

Sabatini fue un hombre de éxito en la Corte; rodeado de lujos y consideraciones, con un influjo extraño que a nadie escapaba. Consiguiendo más popularidad personal que sus propias obras entre las que no se encuentra ninguna de la categoría que posiblemente merecía.

Sabatini un hombre influyente o “INFLUENCIE” en el siglo XVIII

Hombre con espada

Este cuadro fue pintado en 1778 por Goya, con él quiso Carlo III promocionar las famosas hojas de espada toledanas, sabedor de la popularidad de Sabatini entre los militares y aristócratas.

Sabatini se limitó a poner su imagen y por eso Goya la titula “Hombre con espada” para indicar el verdadero sentido del cuadro donde la espada ocupa el primer plano.

Podemos leer sobre esta obra de Goya que pertenecía a una colección privada de Madrid, que luego pasó a la colección Wildenstein de Nueva York y posteriormente fue adquirida por el Meadows Museum de Dallas en 1967.
Titulada “Hombre con espada” la siguiente descripción:

“Hoy en día no se conoce con seguridad la identidad del este personaje que fue identificado por Solveig Nordström como el arquitecto Francisco Sabatini… Respecto a la identidad del personaje, Luna especula que pueda tratarse de un secretario del ministro Floridablanca o de un individuo que cumpliese varias funciones dentro de la Corte, como por ejemplo la de maestro de esgrima”.


Mis investigaciones sobre Sabatini y el cuadro de Goya me llevaron a descubrir el verdadero sentido de este famoso retrato.


En primer lugar; el personaje que aparece en el cuadro de Goya es, sin lugar a duda, Sabatini. La comparación con los retratos de la época de Sabatini no deja lugar a duda.
Si además unimos lo que voy a contaros, el retrato queda situado en su contexto y significado.

¿Por qué Carlos III pidió a Sabatini que se retratara con un florete en la mano?

Sencillamente para promocionar con su imagen las espadas toledanas. Tal era su influencia entre los militares y la nobleza.


En 1761 la fabricación de hojas de espada en Toledo, de fama universal desde antiguo, hubiera desaparecido si no interviene Carlos III para remediarlo.
Carlos III manda recuperar la fabricación de hojas de espada en Toledo, primero en una pequeña fábrica, que pronto se queda pequeña.

En 1777 se le pide a Francisco Sabatini la ejecución de una nueva en las márgenes de río Tajo en el lugar llamado Playa de las Barcas, para aprovechar la fuerza hidráulica.

Sabatini proyecta una fábrica más moderna y amplia que empieza a funcionar como fábrica de espadas en 1780.

Es durante las obras de la fábrica, cuando Goya pinta a Sabatini como si de un cartel publicitario se tratará.


Carlos III la cedió al cuerpo de Artillería la fábrica. Hoy forma parte del Campus Universitario de Toledo.

MUERTE DE SABATINI

Sabatini que como vimos anteriormente ya padecía de gota desde al menos diez años antes, murió de esta enfermedad el 19 diciembre de 1797.
Fue enterrado en la iglesia de San Martín, en la noche del día 20.

La Gaceta de 2 de enero de 1798 daba la triste noticia de esta manera:


«El 19 de diciembre último falleció en esta corte a los 76 años de edad el E. S. Don Francisco Sabatini, Gentilhombre de Cámaro de S. M. Comendador de Fuente del Maestre en la orden de Santiago, Teniente General de los Reales ejércitos, Consejero nato en el Supremo de la Guerra é inspector General del Real Cuerpo de Ingenieros. Siendo Teniente de Artillería, al servicio de S. M. Siciliana, vino a España el año 1760 y tuvo su ingreso en el referido cuerpo de ingenieros: desde entonces, por sus particulares conocimientos en la arquitectura civil se le encargó de la intendencia y dirección de las obras del Real Palacio, en los cuales y en las diferentes comisiones que se le han confiado manifestó siempre su celo, instrucción y esmero por el mejor servicio del Rey y bien del público como lo acreditan los muchos edificios que en esta corte y en otras ciudades del Reino y de América se han construido bajo su dirección. Por estas circunstancias y por su desempeño en los asuntos militares que se le han ofrecido en los 18 años que estuvo al mando de uno de los ramos del expresado cuerpo hasta que en el de 1792 se le confió la Comandancia general de él, ha merecido particular aprecio y dejado una recomendable memoria.»
De la partida de defunción de Sabatini copio a continuación:
EI Excmo. Señor Don Francisco Sabatini, del Consejo de S. M. en el Supremo de Guerra, Teniente General de sus Reales ejércitos, lnspector General del Real Cuerpo de Ingenieros, Comendador en la orden de Santiago de Fuente el Maestre y Gentil hombre de cámara de S. M. con entrada, marido que fue de la Excma. Sra. D.ª María Cecilia Bambitely, natural de la ciudad de Palermo en Sicilia, hijo legítimo do D. Herasmo Antonio Sabatini y de Doña María Teresa Gialiano, difuntos, Parroquiano de esta Iglesia, plazuela de los afligidos, casa de Administración. Otorgó su testamento en veinte y cuatro de septiembre de mil setecientos noventa y cinco, ante D. Pedro Valladares, escribano Real y de provincia dejando la disposición de sus testamentarios el funeral y número de misas que señalen, nombrando por tales a dicha Excma. Señora su esposa, Señor D. Gerónimo Lagrua y Señor Marqués de Zayas. Instituyendo por herederas a las Señoras Doña Mariana y Doña María Teresa Sabatini, sus hijas legitimas. Recibió los Santos Sacramentos, murió en diez y nueve de Diciembre de mil setecientos noventa y siete. Enterróse en San Martin con licencia del Sr. Vicario en uno de los nichos de lo bóveda del Santísimo Cristo de los Milagros;
y para que conste lo firmo: Fray Fulgencio Lamela.

Sus restos se perdieron en el traslado de la Iglesia de San Martín al actual edificio en 1836.


OBRAS EN LA CASA DE CAMPO

Profesionalmente el arquitecto Francisco Sabatini acaparó todos los puestos posibles dentro de su categoría por lo que su presencia se ve en todas las obras de la época y sobre todo madrileñas. Pero incomprensiblemente no tuvo en sus manos la gran obra que merecía.

Francisco Sabatini arquitecto y militar

Quiero precisar que a través de los documentos existentes no podemos afirmar que Carlos III propusiera una reforma de la Casa de Campo a Sabatini, idea que preconiza Ana María Gimeno Pascual. Otra cosa es que adecuara o construyera determinados servicios para mejorar la finca y así evitar que construcciones como el Acueducto de la Partida, la Faisanera o el propio Palacete de los Vargas cayeran en ruina.
No existe un pretendido proyecto de regadío ni un cambio sustancial de la finca por parte de algún proyecto obra de Sabatini. Es muy común además, el atribuir todas las obras que se fraguaron durante su estancia en Madrid (1760-1797) a Sabatini, aunque en ellas aparezca su firma por su cargo de Arquitecto Mayor.

LA REIVINDICACIÓN DE SABATINI


He buscado en biografías anteriores a 1990 y no he encontrado ninguna referencia a la intervención de Sabatini en la Casa de Campo. A excepción del magnífico trabajo de Ana María Gimeno Pascual publicado en la revista Sitios Reales en 1983.

En 1998 Ignacio Pérez-Soba Diez del Corral publica en la revista Ciudad y Territorio Estudios Territoriales, XXX (117-118) un articulo sobre la Casa de Campo titulado:

La apertura al público de la Casa de Campo en 1931. Sus antecedentes, significado y problemática

En este desconocido trabajo de 16 páginas Ignacio Pérez-Soba es el primero que da como autor a Sabatini del puente de la Culebra y otros cinco puentes: Me cuenta que la información la dedujo del trabajo de Ana María Gimeno, aunque ella no lo nombra como autor de ningún puente.

«Puente de la Culebra», puente de mampostería construido por Francisco de Sabatini y José de la Ballina sobre el arroyo Meaques durante el reinado de Carlos III. Fueron construidos en la misma época otros cinco, que no han perdurado hasta hoy».

Sin embargo, y aunque fuera correcta la fecha de publicación y las posteriores correcciones que se permiten en estos trabajos, cosa que Ignacio Pérez-Soba Diez del Corral no me ha aclarado, ya que las citas que me ha aportado personalmente son todas posteriores al año 2000 y la de Ana María Gimeno Pascual no dice nada del puente de la Culebra.

Sea como sea esta publicación de Ignacio Pérez-Soba no tuvo ninguna repercusión en los posteriores trabajos sobre la Casa de Campo.

El punto de inflexión se produjo con la publicación de este libro.

La reivindicación de Sabatini para muchas obras de la Casa de Campo, la podemos fechar con la publicación del libro de Luis de Vicente Montoya “La Casa de Campo Parque Histórico”. En el año 2000.

La autoría de los puentes de la Casa de Campo.

El 5 de Julio de 1782, el rey Carlos III manda que de los caudales propios del Real Bosque se costeen y hagan las obras y los reparos que constan … la composición de los puentes con albardillas de piedra que contiene el avance de Sabatini ascendiendo su gasto poco más o menos a doce mil cuatrocientos cincuenta y cinco reales y veinte y un maravedíes, y quiere S.M. se ejecuten estas obras. Archivo General de Palacio.

Unos meses después, 2 de marzo de 1783, el Duque de Losada y Juan Francisco de Garaicochea dan la orden a Sabatini de que ponga albardillas de piedra berroqueña nuevas: “en los Puentes de Agachadiza, Álamo Negro, Batán y Puente Estrecho”. Archivo General de Palacio.

Estas citas llevaron a asignar como autor de los puentes sobre el arroyo de los Meaques a Sabatini. En realidad, y viendo el presupuesto, Sabatini se limitó a poner albardillas, cosa que el Puente de la Culebra, que se cita, no necesitaba, ya que las lleva talladas en sus pretiles.

Con este presupuesto de 1778, unos años antes, se hizo el Acueducto de la Partida, difícilmente se podrían realizar cinco puentes.


Queda claro que lo que Sabatini hizo en estos puentes fue ponerle albardillas.

Sabatini en los trabajos sobre la Casa de Campo

Hay que hacer justicia al papel desempeñado por Luis de Vicente Montoya en la reivindicación de las obras de la Casa de Campo y sirva de ejemplo que mientras que Agustín Gómez Iglesias en 1971 en un trabajo sobre la Casa de Campo no nombra a Sabatini, como tampoco lo hace Manuel Herrero Palacios en un trabajo similar en 1978.

Y nos tenemos que ir a 1983 para que Carlos Carrasco-Muñoz de Vera en la Guía de la Casa de Campo lo nombre tres veces.

En 1991 en el excelente trabajo “A propósito de la Agricultura de J a r d i n e s de Gregorio de los Ríos” de Joaquín Fernández Pérez e Ignacio González Tascón se hace siete escasas referencias a Sabarini.

Lo mismo le sucede a Carmen Ariza Muñoz que lo nombra dos veces en su trabajo la Casa de Campo en el siglo XIX.

Es Virginia Tovar Martín en su trabajo “Proyectos para la remodelación del Sitio Real de la Casa de Campo y del Buen Retiro” la primera que llega a nombrarlo quince veces.

Sin embargo Luis de Vicente en su libro “La Casa de Campo Parque Histórico” en el año 2000 lo nombra ochenta y seis veces.

Hay un punto de inflexión a partir de ese momento ya que en 2003, José L. Fernández, Ángel Bahamonde, Paloma Barreiro y Jacobo Ruiz del Castillo en “La Casa de Campo: más de un millón de años de historia” lo hacen cincuenta y cinco veces y en ese mismo año Luis Miguel Aparisi Laporta en “La Casa de Campo. Historia documental” lo nombra sesenta y seis veces.

OBRAS DE SABATINI por fechas

Poner fecha exacta a las obras de Sabatini, como de otros arquitectos, es difícil, porque el proceso de edificación de ciertas obras ocupa varios años desde el proyecto a la terminación de la obra. Esto hace que las fechas se muevan año más o menos entre ese periodo de creación.
Entregado Sabatini a múltiples tareas, desde la dirección de las obras del Palacio Real y otras de Real Patronazgo, hasta las de fortificación de las plazas de Orán o Mazarquivir, pasando por el trazado de los caminos de La Coruña, Barcelona y Astorga, sus obligaciones en la Real Fábrica de Tapices, asistencia a los consejos del Supremo de la Guerra o la más prosaica de cuidar las maquetas de El Retiro. Hace pensar a los historiadores que Sabatini no estaba en la lista de arquitectos que dejarán obras en la Casa de Campo.

Las construcciones de la Casa de Campo no se incorporan al legado se Sabatini, por los especialistas, hasta muy superado la mitad del siglo XX. Mientras hoy no tenemos dudas de la autoría de ciertas obras, antes, ni se las consideraba por falta de acceso a los archivos concretos.

CRONOLÓGIA DE LAS OBRAS DE FRANCISCO SABATINI EN LA Casa de Campo     

1768 – La primera actuación de Sabatini en la Casa de Campo se produce el 11 de junio de 1768 cuando Carlos III le pide que:

Conjunto de edificaciones de Rodajos en 1932

«Habiendo resuelto Su Majestad que el arquitecto don Francisco Sabatini, hiciese un plan, con el cálculo de su coste, de la formación de una capilla».

Se trata del conjunto de Rodajos; puerta, casa de guarda y de sobreguarda y capilla.

Unos días después (15 de junio de 1768) se aprueba la construcción: Con un coste de 180.559 reales y 30 maravedíes, incluyendo casas para el sobreguarda y para el guarda.

«El Rey se ha servido aprobar el adjunto plano formado por don Francisco Sabatini, para la construcción de una capilla y dos casas…» En 1769 comienzan las obras bajo la supervisión de José de la Ballina.

En principio de construyó una pequeña capilla que en 1785 se agrandó para ser auxiliar de la nueva iglesia que se estaba construyendo (Iglesia de la Torrecilla). La ampliación se hizo por la parte de la cabecera donde había espacio entre la capilla y las casas.

El 6 de marzo de 1768 Juan Francisco Garaicochea manda a Sabatini a ver cómo ha quedado “la Puerta de Rodajos que es toda de cantería”. Aunque las obras las supervisó Sabatini no sabemos si el diseño fue suyo o de Manuel de Molina que aún trabajaba a la sombra de Sabatini en otras partes de la tapia.

El Lago con la Torrecilla a la derecha

En abril del año 1768 Sabatini recibe la orden de reparar las paredes del Estanque del Niño y reforzar los demás estanques. Las paredes se agrietaban al no poder sujetar el empuje del terreno, que se apoyaba en las raíces de los árboles.

En mayo comienzan las obras que consistieron en:

Ensanchar las parte baja de las paredes y subirlas una cuarta para evitar que se introdujese tierra y barro después de las lluvias.

Mantenimiento de la cerca 1965

El 4 de marzo de 1768 empiezan también su “Mantenimiento de la cerca. Reparaciones y cerca nueva en la Casa de Campo”.

1769 – El 10 de mayo de 1769 tenemos un documento del Duque de Losada. (Gobernador del Real Bosque de la Casa de Campo).

En él señala el camino, por la Casa de Campo, para tránsito de los vecinos de Pozuelo, Húmera y Aravaca, donde Francisco Sabatini se reúne con los representantes de esos pueblos para consensuar con ellos el lugar donde debe ponerse la nueva Puerta de Aravaca.

Puerta de Aravaca en 1932

El documento dice:

“El pasaje donde deba establecerse la puerta en el Real Bosque de la Casa de Campo para tránsito a Madrid de las villas del Pozuelo, Húmera y Aravaca… Plan que queda trabajando D. Manuel de Molina… Que pongan la puerta a la caída de la Cuesta del Galbán próxima a la casilla del portillo por razón de coste que podrá tener el nuevo camino”. Archivo General de Palacio.

Se referenciaba la nueva Puerta de Aravaca que venía a sustituir a la antigua que ocupaba el lugar en el que hoy se tiene la Puerta del Portillo. 

En julio de 1770 Sabatini presenta:

“Mapa que demuestra el proyecto de camino nuevo desde la Puerta de Castilla en la Cerca del Real Bosque de la Casa de Campo, que atravesando dicho Real Bosque va a juntarse con el camino que va a El Escorial».

Esta obra que acortaba la incorporación al Camino del Escorial se llevó a cabo y por su nuevo trazado se tuvo que hacer una nueva puerta; la de Aravaca a la que se le llamará «nueva Puerta de Aravaca«, se reparará la Casa del Portero de esta nueva puerta que antes era un portillo.

De la documentación conocida se desprende que fue Manuel de Molina el autor de estas obras.

1770 – El 27 de marzo de 1770 empieza una relación de reparos en la Faisanera Vieja del Real Bosque de la Casa de Campo, para que no se arruine esta casa.

Sabatini puntualiza: «Primeramente hay que hacer trece arcos en los cañones de la cueva antigua, que sirvió de bodega cuando la casa fue ventilla”.

Aquí Sabatini hace referencia a la Venta de Aravaca que posteriormente al comprarla Fernando VI para unirla a la Casa de Campo Manuel de Molina la convirtió en Faisanera. Después sería Casa de Vacas.

En este lugar estuvo la Venta de Aravaca que posteriormente se transformó en la Faisanera Vieja

En este año Sabatini hace arreglos en el Puente de los Pozos de la Nieve o sea el Puente de los Neveros y termina la Capilla de Rodajos.

Puente de los Neveros obra de Pedro de Ribera

En agosto de 1770 escribe: «Estando para concluir la Fabrica de la nueva Capilla de la Puerta de Rodajos del Real Bosque…» y nos dice también que en la capilla se ha colocado un lienzo de la Inmaculada obra de Juan Bautista Peña pintor de cámara.

Inmaculada de Mariano Salvador Maella. Museo Municipal

Lo mismo que se haría en la Iglesia de la Torrecilla para la que Mariano Salvador Maella pintaría otra Inmaculada que aún se conserva la capilla del Museo Municipal. La parroquia de la Inmaculada Concepción, conocida como de Rodajos, sería absorbida por la de la Inmaculada Concepción y San Carlos, en junio de 1867.

1772 – El 6 de julio de 1772 se construye el pozo de Rodajos con la supervisión de Sabatini y José de la Ballina.

También se hacen las “Obras que se consideran precisas en las dos faisaneras de la Casa de Campo”. Esta vez interviene en las dos faisaneras que existían entonces, la Faisanera Vieja y la Nueva.

Faisanera Nueva en la que interviene Sabatini en 1772

Mas adelante vemos como queda bien definido, cuál era la Faisanera Vieja y cuál la Nueva. Con el trabajo sobre la Nueva Faisanera de 1880, donde sin lugar a duda se describe la Faisanera que hoy permanece.

1773 – En este año Sabatini comienza las obras de reconstrucción del Palacete de los Vargas que estaba con problemas estructurales y de humedad.

Palacete de los Vargas tal como lo dejó Sabatini en 1773

En la obra desmontó las paredes correspondientes a los lados Este, Oeste y Norte, reforzando las arquerías. No varió las estructuras de las plantas, dejando los tres cuerpos, el central retrotraído.

1778 – Este año Sabatini presenta un proyecto para la renovación de un canal para conducir el agua desde El Lago a la Huerta de la Partida.

Sabatini presenta dos proyectos una más económico aprovechando algunas maderas del canal que ya existía y otro de fabrica de ladrillo, pilastras y arcos, sobre los que iría un canal de piedra. Este último fue el que al final se hizo. De la obra se encargó José de la Ballina y se terminó en diciembre de ese mismo año.

1784 – El 18 de noviembre de 1784:

«El Rey se ha servido aprobar los diseños y cálculo que ha formado Don Francisco Sabatini de acuerdo con V.E. para la fábrica de la Iglesia Parroquial que S.M. resolvió se hiciese en el sitio de la Torrecilla de la Casa del Campo, y de la obra de aumento que se necesita en la Capilla de Rodajos para que sirva de Parroquia auxiliar de aquella, y ha mandado que por la tesorería mayor se entreguen en la de Palacio a disposición de Sabatini los quinientos setenta y nueve mil doscientos treinta ducados y doce maravedíes…» “…a la que posteriormente se agregaron 10.900 reales que entregó el Excmo. Señor don Francisco Sabatini.»

Iglesia de la Torrecilla en 1932 obra de Sabatini

La obra duraría cuatro años; en 1786 se levantan las paredes con zócalo, pilastras y cornisas. El remate de la obra se hace entre 1787-88 estando concluida en el mes de abril de 1788 unos meses después muere Carlo III.

Los materiales que se emplearon fueron básicamente; ladrillos, piedra de Colmenar y granito.

Cementerio de Empleados 1932

Por fechas sabemos que a la vez que se terminaba la Iglesia de la Torrecilla también se hacía lo propio con el Cementerio de Empleados, que fue inaugurado, por decirlo de alguna forma, el 28 de noviembre 1788 con el enterramiento de Manuel Sardal «de nueve años, poco más o menos», así consta en los libros que están en el archivo de la Iglesia de Santa Cristina.

Sabemos que la construcción la llevó a cabo Sabatini, pero ignoramos datos concretos de su construcción y materiales.


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