LA CASA DE CAMPO en peligro (II)

No hay que viajar en el tiempo para asistir a la degradación permanente de la Casa de Campo de ella somos ahora responsables todos y algunos más que otros, la declaración de B.I.C. no es en sí mismo más que un papel lleno de buenas intenciones, mirar el estado lamentable en que se encuentra la Casa de Campo y preguntaros:

¿Está la Casa de Campo en peligro?

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Dentro de los episodios que pusieron en peligro la integridad de la Casa de Campo, voy a relatar el que surgió a partir de estos hechos, sé que es demasiada información para leerla de una vez pero merece la pena:

PROPUESTA del Ayuntamiento de Madrid año 1955



El 10 de abril de 1953 un Real Decreto concede al Ayuntamiento de Madrid la construcción del Suburbano plaza España Carabanchel y se otorga el proyecto al ingeniero José María Cano Rodríguez.

En principio la obra la afrontó el Ayuntamiento, pero después el proyecto superó la capacidad económica del consistorio, se habían calculado veinte millones de pesetas por kilómetro subterráneo y un millón y medio de pesetas en superficie. De los cálculos a la realidad, supuso que el Gobierno facultara al Ministerio de Obras Públicas para adquirir al Ayuntamiento este ferrocarril en construcción, mediante el pago de las cantidades invertidas.
Lo que en un principio iban a ser unas obras que durarían tres años, al final el proyecto se alarga por diferentes motivos más de lo previsto.

Proyecto de urbanización de la Casa de Campo

En enero de 1955 y en vista de que las obras van con excesivo retraso, por culpa de sus costes económicos, presenta su dimisión al Alcalde de Madrid -en ese momento José Finat y Escrivá de Romaní – el director gerente de la Empresa Municipal de Transporte José Paz Maroto. En esos momentos las estaciones de El Lago y de El Batán están terminadas, pero hace falta, según los técnicos 125 millones de pesetas más para concluirlas en su totalidad. El dimitido es sustituido como director de la Empresa Municipal por Carlos Briñis, que inmediatamente se pone en contacto con Diego Méndez González Jefe del Servicio de Obras de Patrimonio Nacional para que estudie la posibilidad de declarar urbanizable una parte de la Casa de Campo.

Un mes después presenta un trabajo que queda resumido en el plano que vemos. (Archivo General de Palacio).

Posteriormente aparecerá el mismo plano en el trabajo: Memoria sobre estado de los edificios patrimoniales de 1957.
En él se declara urbanizable todo el terreno de la Casa de Campo al sur del Arroyo de los Meaques.

El señor Briñis tantea la viabilidad del asunto mandando este plano a los constructores de la época, entre ellos a Roberto Chollet Savoye fundador unos años más tarde de la inmobiliaria “El Batán S.A.” Roberto Chollet casado con Adelaida Chapa Lausirica, dueña del tejar del Chapa que pegaba a la tapia sur de la Casa de Campo a los cuales se le ofrece todo el terreno que circunda a la estación de metro de El Batán, pero estos no se deciden.

Proyecto fallido del que sólo se construyó un bloque

También ofrecen terreno a la Empresa Constructora Cantabria contestando esta que estudiarán la propuesta.

Después del escaso éxito ya que ninguno ve negocio edificar pisos en esta zona, se tomarán otras medidas. Además, ya se están edificando viviendas sociales por parte del Consejo Nacional de la Vivienda acogidas a la Ley de Viviendas de Renta Limitada. Hay que reseñar que el consejero de esta entidad es Ramiro Matarranz Cedillo que también es presidente de la Mutualidad Laboral del Comercio que más tarde construirá en la zona de El Batán dos colonias; las del Montepío I y II.

Ante esta falta de interés y la oposición por parte de algunos sectores, entre ellos la prensa de Madrid y el propio alcalde, el asunto se va desinflando de esta manera:

El 5 de julio de 1956 se firma un decreto de:


“Enajenación de parcelas en El Pardo y la Casa de Campo”.
La enajenación de parcelas en la Casa de Campo tiende a crear núcleos habitados para hacer rentable el ferrocarril plaza de España Carabanchel.


El martes 10 de julio de 1956 aparece en el Boletín Oficial del Estado la autorización al Patrimonio Nacional para que pueda enajenar diversas parcelas en el monte de El Pardo y Casa de Campo.


“La segregación y enajenación de terrenos en la Casa de Campo será autorizada por ley”.
El 19 de agosto de 1956 la Jefatura del Estado publica un Decreto-ley por el que se eleva a rango de ley el decreto de 5 de julio de 1956 en cuanto se refiere a terrenos de la Casa de Campo de Madrid.


La parte expositiva dice que el decreto citado autoriza al Consejo de Administración del Patrimonio Nacional a la segregación y enajenación de determinados terrenos en el monte de El Pardo y en la Casa de Campo, enajenaciones fundamentadas, según consigna el referido decreto, en que las fincas han quedado divididas por nuevos medios de comunicación y al encontrarse las parcelas a vender en los límites de aquellas, a la obligación de favorecer el desarrollo urbano de Madrid.


Por lo que respecta a los terrenos de la Casa de Campo, no se ha tenido en cuenta lo dispuesto en el artículo cuarto de la Ley de 23 de diciembre de 1948, que generosamente otorgaba el usufructo de tal finca al Ayuntamiento de Madrid, que lógicamente, establece la posibilidad de segregarla y enajenarla, pero condicionándolo a que ello sea autorizado por ley.
El artículo primero del indicado decreto ley dispone se eleve a rango de ley el decreto del 5 de julio de 1956, en cuanto se refiere a terrenos de la Casa de Campo de Madrid, y el segundo, que del decreto-ley que hoy se inserta al periódico oficial se dé inmediata cuenta a las Cortes Españolas para su ratificación.

El viernes 14 de diciembre de 1956


Se fija un nuevo plazo, que terminará el día 22 de marzo, para la presentación de proposiciones de compra de 925.000 metros cuadrados de El Pardo y 1.750.000 en la Casa de Campo.


7 de marzo de 1957. Quedó desestimada una proposición suscrita por los señores Primo de Rivera y Campos Pareja sobre el uso y venta de parcelas en la Casa de Campo, cuya enajenación, según palabras del Sr. Primo de Rivera, resultaría impopular y perjudicial para el público madrileño, por lo que el Ayuntamiento debería oponerse a tal proyecto.


El Sr. De la Rubia Pacheco recordó que en una sesión anterior propuso, en unión del Sr. Álvarez Molina, que la Corporación Municipal acudiese por lo menos a la subasta de terrenos, y el Alcalde advirtió que no podía ser atendida la propuesta porque la Corporación, debido al régimen especial de su administración, no puede contraer gastos ni acometer proyectos de envergadura económica sin que figuren las partidas correspondientes en sus presupuestos.

En cuanto a pretender que se aplace la subasta, añadió que no es posible, por tratarse de un plan confeccionado por la Comisaría de Urbanismo, con el que se autoriza solamente en dicha zona un 15 por ciento de edificaciones. Indicó que el proyecto está encaminado a crear poblaciones próximas al ferrocarril suburbano, para convertir en rentables esa vía de comunicación. Reiteró que el Ayuntamiento no está en condiciones económicas para afrontar los gastos de adquisición de nuevos terrenos.

El Alcalde acabó diciendo que la zona edificable en terrenos de la Casa de Campo, situada en las inmediaciones de la Venta de El Batán, tienen una extensión de 17 hectáreas, equivalente a la octava parte del parque y que su precio inicial es de 60 millones de pesetas.

¿Cómo recoge la noticia la prensa?

En un editorial de ABC
Bajo la firma de Isidro:
Es lástima que la legislación vigente no otorgue facultades al Ayuntamiento para impedir esa enajenación de parcelas en la Casa de Campo, con la que se pretende hacer rentable el ferrocarril suburbano. ¿Es que no va a haber manera de conservar como parque esa zona? ¿Es que alguien cree que a una ciudad que se encamina rápidamente hacia los tres millones de habitantes no le hace falta mayores zonas auténticamente verde?
Madrid, como la mayoría de las ciudades españolas, parece sentir un angustioso horror ante los espacios vacíos. Por eso no existe aquí una plaza como la Concordia en Paris o tantas otras de las que se embellecen y airean Milán, Londres, Roma o Viena. Pero algún día habrá que empezar a hacer todo lo contrario de lo que hasta ahora se ha hecho. Es decir, en lugar de meter un edificio en una plaza, tirar casa para hacer grandes huecos urbanos; en vez de enajenar trozos de parque y edificarlos, tirar manzanas insalubres y convertirlas en jardines.
Aunque no sirva para nada, lancemos a todos los vientos un S.O.S. a favor de la Casa de Campo.

El 7 de marzo 1957


“Se desvanece el peligro de fragmentación de la Casa de Campo”.
Editorial de diario ABC
LA CASA DE CAMPO
Jueves 21 de marzo de 1957


Sería lamentado para todos los madrileños que se llevase a término el proyecto de construir viviendas dentro del recinto de la Casa de Campo, parque propiedad del Estado y que ha sido confiado al Municipio de Madrid en un régimen de usufructo muy limitado. Al anunciarse meses atrás el propósito de enajenar una parte importante de la Casa de Campo, el Ayuntamiento elevó un recurso contra la forma en que se iba a ejecutar dicha decisión. Consecuencia de aquel recurso fue un decreto-ley que reafirmó las facultades del Patrimonio Nacional para parcelar y vender partes del parque. El Pleno municipal, recientemente celebrado, se hizo eco del disgusto que había suscitado el mencionado proyecto, y por boca del alcalde Conde de Mayalde, hizo constar que, desgraciadamente, el Municipio carecía de medios legales para impedir la operación, fundada, al parecer, en la necesidad de que fuese rentable el servicio del suburbano en sus apeaderos de El Batán y el Lago, ambos previstos inicialmente para facilitar el acceso de los madrileños a aquellos deliciosos parajes. No existe, pues, ningún instrumento útil en manos del Ayuntamiento madrileño para impedir aquel desaguisado. Se trata de sacar a pública subasta una considerable superficie, calculada entre la octava y la décima parte del área total de la finca. La Comisaría de Urbanismo ha confeccionado una ordenanza que trata de aliviar en lo posible -que es muy poco- el perjuicio que significará la construcción, limitando al quince por ciento la superficie de aquélla. La suerte de la Casa de Campo parece así echada, si no surge alguna fórmula extraordinaria que evite su paulatina destrucción. La instalación de la Feria del Campo restó al normal papel del parque una extensión considerable. Se creyó entonces que todo iba a quedar en aquellas condiciones, pero poco después se tuvo conocimiento del nuevo plan que ahora comentamos. Y aun pudiera ocurrir que en el futuro, y dada la absoluta incapacidad municipal para actuar en sentido contrario; asistiéramos a nuevas amputaciones «que darían al traste con la vieja aspiración local de contar con una zona verde de expansión al otro lado del Manzanares. La Casa de Campo no es una propiedad cuya administración resulte indiferente a la conciencia de los madrileños. Es, de hecho, un parque madrileño -en los años de la República fue cedido al Ayuntamiento- y debe serlo, de derecho también. De momento y mientras no se arbitre la fórmula jurídica que pueda sustraerlo al triste destino que se le prepara, debe suspenderse la enajenación. Porque estamos seguros de que el sentimiento local se impondrá, y Madrid verá, finalmente, salvado su más hermoso y más amplio bosque, con todas las posibilidades de solaz y diversión que contiene”.
22 de marzo de 1957.

Después de reunirse con el Jefe del Estado el Generalísimo Franco, el alcalde de Madrid Conde de Mayalde dijo: “Creo que allí no hay problema. Gracias al Jefe del Estado y a la Prensa, Madrid no sufrirá limitaciones en sus parques.”
Sábado 23 de marzo de 1957

Acuerdo de suspensión del concurso en tramitación para la enajenación de una parcela en la Casa de Campo inmediata al ferrocarril suburbano de Carabanchel y sustitución por otras parcelas propiedad del Patrimonio Nacional desprovistas de vegetación para ser dedicadas a viviendas de baja renta.
Domingo 24 de marzo de 1957

Editorial del diario ABC de Manuel Halcón.
Una buena parada del conde
Este conde de quien voy a hablar es el de Mayalde. Si le llamo solo el conde es porque creo que acaba de conquistar este segundo título de nobleza que ostentó durante muchos años su abuelo político Romanones: el de conde s secas. Lo que significa que tal conde tiene cosas, hechos, personalidad. Las cosas del Conde.
El actual alcalde de Madrid ya tiene en su haber una “cosa” lograda que no podrá discutirle nadie, que se grabará en el corazón y en la memoria del vecindario madrileño: ha salvado la Casa de campo.
Hay alcaldes de empuje y alcaldes espesamente dotados para parar empujes o empujones. Si necesarios son los primeros, más aún los segundos, porque las ciudades crecen por sí, a pesar de sus alcaldes, como el árbol. Si es urgente empujar y accionar con la vara para poner orden en el desarrollo, más viveza hay que poner en evitar la pérdida de lo que viene quedando hecho, bien hecho, a través de los tiempos y que puede destruirse por una plumada, en un cuarto de hora de desfallecimiento, en un descuido. Esta clase de alcaldes han de dormir como las liebres, con los ojos abierto.
Entre las cosas de Romanones, no deslumbrantes, caciquiles en lo que cabía, sin redundancia ni énfasis, sin propaganda, hay que contar los muchos desatinos que evitó. Los cortes que dio. Las barbas ambiciosas que recortó. Los negociejos que frustró en interés de España. El estar dentro de las cosas, permite como nada su defensa. Había en su época un pudor, una renuncia al elogio, que solo dejaba al descubierto los defectos. A estas alturas, el recuerdo de Romanones nos deja ver con claridad que a este político no se le llamó pícaro por las picardías que practicara, sino por el buen ojo que tenía para conocer las picaresca nacional en funciones. No sabemos que arte hubiera desplegado el conde para evitar la violación de la Casa de Campo, ante el Parlamento o en su camarilla.
Pero al nieto político no le han faltado arretos para impedir que Madrid se quede sin su único parque por el pretexto d que una línea de trasportes gane dinero, según se ha dicho; como no lo fuese a ganar y en mayor cuantía haciendo el Parque asequible al pueblo.
Este conde ha impedido el desafuero con sencillez, sin el menor asomo de arrogancia, con ese gesto casi cansino del hombre que conoce el peso de su razón y el alcance de su brazo. Quienes movimos la pluma contra el proyecto desatinado, desconfiábamos de nuestra fuerzas. El, ahora, dice que le hemos ayudado. No, la verdad es que le hemos servido para bien poco. Si fuese por la prensa, ya hubiese arreglado lo de los humos de los autobuses -negro toro que tiene en pie-Es esto de la Casa de campo hubiera sucedido igual.
Pese al humo yo me quedo con este alcalde que, en un momento dado, sabe parar el empujón de un gigante y del que más de uno tendrá que decir en el futuro: Ojo, hay que contar con el conde.
Provisionalmente, yo asocio el nombre de Mayalde a los negros humos y su limpio condado a la Casa de Campo.
Miércoles 27 de marzo de 1957

La Casa de Campo
La Gerencia de Patrimonio Nacional del Estado envía a la prensa la siguiente nota:
“Con motivo de los comentarios hechos al proyecto de venta y urbanización de una franja de terreno de la Casa de Campo, la Gerencia del Patrimonio Nacional del Estado desea ilustrar a la opinión madrileña con unas aclaraciones que coloquen las cosas en su verdadero terreno: El Patrimonio Nacional constituye un conjunto integrado casi fundamentalmente por palacios, edificaciones, parques, jardines y extensiones de terreno arboladas que requieren gran cantidad de personas para su guardería y gastos cuantiosísimos de entretenimiento y reparaciones, especialmente por lo que se refiere a la reconstrucción de los inmensos daños sufridos durante la guerra de liberación.
Desde 1939 a nuestros días, además de haber atendido a sus gasto fijos, que se han elevado de seis a treinta y un millones de pesetas ( lo que pudo lograrse gracias a un celoso incremento de sus recursos), el Patrimonio Nacional ha realizado obras y reparaciones en sus palacios por valor de 115 millones de pesetas, pero resulta materialmente imposible el seguir atendiendo obras como las del Palacio Real de Madrid, todavía no terminadas; del Palacio de Aranjuez, que necesita amplia reparación, y el Monasterio del Escorial, obras todas ellas, por solo citar los más importantes, que exigirán inversiones cuantiosas.
En estas condiciones las reformas que en Madrid se vienen realizando: entrada de la carretera de Extremadura, nueva vía de enlace de la carretera de Burgos a la de la Coruña y tren suburbano a Carabanchel, han afectado a los terrenos del Patrimonio, cortándolos con sus trazados y dejando sectores aislados del resto de la propiedad o dificultados en su acceso.
En tal coyuntura, cooperando al ineludible crecimiento urbano de Madrid, lo que ofrece al propio tiempo ocasión para sanear los bienes patrimoniales y completar las obras de restauración y entretenimiento de sus palacios y propiedades y ante los numerosos requerimientos recibidos, el Patrimonio Nacional solicitó la autorización legal, que oportunamente obtuvo, para vender en concurso público aquellos terrenos.
Resulta importantes puntualizar los siguientes extremos:
1º- El concurso quedaba sujeto al previo informe de los organismos competentes, que han señalado un límite del quince por ciento para terreno edificable, con lo que no solamente no se perdía sus características de parque, sino que resultaría embellecido con nuevos árboles y jardines.
2º Una vez realizada la segregación proyectada, la Casa de Campo queda con una extensión superficial superior en diez veces a la del Retiro; y
3º El aspecto con que se ha querido presentar un caso de manía persecutoria contra los árboles, mostrándose gráficamente las fotografías de las posibles víctimas, cae en el campo de lo pintoresco. Se ha olvidado, quizá con no buena intención, que la zona en cuestión posee en la actualidad solamente un árbol por hectárea, y que por designio superior, a través del Patrimonio Forestal del Estado, se han repoblado con el máximo interés y eficacia las inmediaciones de la carretera de El Pardo y sus valles y laderas, como asimismo la Casa de campo, que se encontraba en más de la mitad de su extensión superficial desprovista de todo arbolado.
Finalmente, el que atendiendo a estados de opinión se haya desistido momentáneamente del proyecto aludido, para someterlo a nuevo estudio e informe de los organismos competentes, no varía los hechos expuestos.
El Patrimonio Nacional ha querido, con la exposición clara de estas realidades poner las cosas en su punto en cuanto al proyecto en cuestión se refiera.”
Miércoles 27 de marzo de 1957
El primer teniente de alcalde Sr. Soler y Díaz Guijarro, en nombre de todos los concejales, expresó al conde de Mayalde su gratitud por las acertadas gestiones realizadas en defensa de la Casa de Campo.
Recordó cual fue la postura del Ayuntamiento desde que se planteó el problema ya hace un año. Entonces la Corporación, precisamente por iniciativa del alcalde, inicio un recurso de tipo legal contra la disposición que establecía la enajenación de determinadas parcelas de terreno.
Agregó que el Municipio sintió como nadie las necesidades del Patrimonio Nacional, a tal punto, que estaba dispuesto a dar toda clase de facilidades, incluso económicas, para salvar la intangibilidad y conservación de sus bienes, postura reiterada en diversas ocasiones por el conde Mayalde y que hubiera sido refrendada por el pueblo de Madrid de la misma manera.
El alcalde dijo que se había limitado a recoger el sentir unánime de la Corporación expuesto en debate y conversaciones particulares. El Ayuntamiento, añadió, ha demostrado una vez más que representa auténticamente al pueblo madrileño y que cumple con su misión de administrarles y serviles. Todas las gestiones hubieran sido inútiles de no contarse de antemano con la siempre generosa, noble y constante preocupación de Jefe del Estado por la Villa y por este Ayuntamiento.

Unos años después ya con la experiencia anterior, el Ayuntamiento se legitima.
“Reclaman una zona de terreno de la Casa de Campo”.
1 de mayo de 1960.
El Ayuntamiento de Madrid ha sido requerido por el conocido club de Campo, cuyas instalaciones limitan con la Carretera de Castilla, para que le sea entregada la zona de terreno comprendida entre el ferrocarril del Norte y la citada carretera. Parece ser que para llevar a término esta operación, que despojaría al pueblo madrileño de una extensa zona del primer parque de la capital, falta únicamente el informe del Patrimonio Forestal del Estado. Precisamente en la última sesión celebrada por el Ayuntamiento Pleno, el conde de Mayalde hizo constar que la Corporación se opondría resueltamente a cualquier enajenación en la Casa de Campo.

El peligro continua

El arquitecto Manuel Herrero Palacios llega a la Jefatura de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid en enero de 1963, hasta ese momento el puesto lo ejercía Ramón Ortiz Ferré al que le llegó su jubilación, es importante destacar que Ramón Ortiz fue el sucesor de uno de los jardineros más importantes de su tiempo; Cecilio Rodríguez Cuevas que murió en octubre de 1953.
Para la Casa de Campo la etapa de Manuel Herrero de Palacios va ha tener consecuencias muy negativas. No sabemos si mal aconsejado por José Luis Pita-Romero Pantín ingeniero agrónomo y subdirector de Parques y Jardines y por el ingeniero de caminos Antonio Linares Sánchez que en junio de 1965 es nombrado delegado municipal de Obras y Servicios y que llegaría en 1970 a Director General de Urbanismo.
Con estos responsables directos e indirectos la Casa de Campo va a sufrir en su patrimonio histórico y forestal una de las consecuencias más significativas en el tiempo, ya que aún ahora padecemos sus intentos de promocionar y privatizar la Casa de Campo.

Proyecto de plaza de toros en la plazuela de Chamberí


En 1967 Antonio Linares Sánchez presenta un trabajo, nada original, titulado: El futuro de la Casa de Campo, trabajo que es una modernización de los trabajos de Álvarez Naya y José de Lorite de 1932. Trabajos similares en su concepción de que el campo y la naturaleza son espacios desaprovechados. Los dos proyectos pretenden un aprovechamiento de los terrenos de la Casa de Campo con pintorescos proyectos. Desde una plaza de toros, un parque de atracciones, un zoológico, más piscinas, un tren etc… Y mientras los primeros no llevaron a cabo sus pretensiones, Antonio Linares sí que las lleva a buen término en casi todos sus apartados.
Dice Antonio Linares “El pasado de la Casa de Campo es bien conocido” , no parece que sea así ya que en el trabajo no parece conocer bien la historia ni tan siquiera de su pieza más importante “La Casa del Campo de los Vargas” que él no acierta a definir de qué edificio está hablando, dice “este pabellón”. Hay que recordar que la rehabilitación de este edificio la está haciendo en esos momentos Manuel Herrero de Palacios, con un coste de diez millones de pesetas, dejando un edificio mutilado y despersonalizado, por el desconocimiento de su pasado.

Proyecto de auditorio colocado cerca del Cerro de Cobatillas


De ese desconocimiento que hoy gracias al Bien de Interés Cultural se pretende corregir, Antonio Linares urbaniza la Casa de Campo autorizando la construcción del Parque de Atracciones, el Zoológico, el Teleférico, la remodelación de El Lago y su entorno; derribando la Casa de los Patines a la que había pretendido convertir en una biblioteca, tapando las ruinas de la Torrecilla, la Casa de Labor y el Cementerio, permitiendo el derribo del Puente del Álamo Negro y las demás casas que aún tenían alguna posibilidad de recuperación. Su cometido fue derribar todo vestigio del pasado. Aumenta los viales y su anchura y resucitar un proyecto de 1957, cuando la Casa de Campo se declaró urbanizable, de canalización paralela al Arroyo de los Meaques con el propósito de ocultar el Arroyo y su contaminación.

Aún permanecen sin utilizar las conducciones para canalizar el arroyo de los Meaques

Crea nuevos aparcamientos con el propósito de que los usuarios puedan disfrutar de la naturaleza sin tener que andar. Y una de sus más peligrosas ideas es hacer una carretera paralela al Paseo de Extremadura, dentro de la Casa de Campo, que se iniciaría en la Avenida de Portugal y terminaría en la Carretera de Boadilla por el Camino del Renegado y el de la Venta, además suprimiría el Bosque de la Melosina para hacer un aparcamiento para el Parque de Atracciones. El proyecto se comenzó a trazar e incluso se retiraron cientos de árboles, sin embargo “alguien” paró el proyecto y afortunadamente no se llevó a cabo. Años después otro “alguien” tuvo la feliz idea de resucitar el proyecto, como ya eran otros tiempos, fueron los vecinos de El Batán con sus manifestaciones los que pararon las nuevas pretensiones.

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