La Casilla o caballerizas

No tener en cuenta los nombres que Google utiliza en su mapa.

VER SITUACIÓN EN Google Maps UTM 436962.63 m E – 4476531.06 m N. Está dentro de las instalaciones de la Cantera Municipal después de pasar el Puente de los Nogales.


Chalé del entrenador conocido como la Casilla y las cuadras en 1916

Qué es y dónde está

  • Edificio conocido como La Casilla o Chalet del Entrenador, situado dentro del recinto de la Cantera Municipal en la Casa de Campo, sin acceso público libre.
  • Formaba parte de un complejo ecuestre creado para alojar y entrenar caballos de competición del rey Alfonso XIII.

Origen: la yeguada del Duque de Toledo (1916–1917)

  • En 1916, Alfonso XIII crea la yeguada Duque de Toledo, nombre ficticio para competir de incógnito.
  • Se adquieren numerosos caballos purasangre y se decide construir instalaciones propias en la Casa de Campo.
  • Entre 1916 y 1917 se levantan:
    • El chalé del entrenador (La Casilla).
    • Las cuadras para unos 40 caballos.
    • La sala de trofeos o Pabellón Regio.
    • Cocina, accesos y pista de entrenamiento.
  • El proyecto es obra del arquitecto Juan Moya Idígoras, cuyos planos se conservan en el Archivo General de Palacio.
  • El entrenador contratado fue el belga Adolphe de Neuter.

Auge de la cuadra real

  • En 1922, la yeguada ya había ganado 270 carreras, valoradas en 1.300.000 pesetas.
  • Caballos destacados: Rubán (ganador del Gran Premio de Madrid en 1922 y 1923), Brabant, Román, Bolívar, Menthe.
  • También alojó temporalmente las yeguadas del Conde de la Cimera y del Marqués de Martorell.

Declive y cambios de uso (1931–1936)

  • El 8 de enero de 1931, la yeguada se subasta.
  • En 1933, la II República ordena trasladar el Cuartel de la Guardia Municipal Montada a estas instalaciones.
  • Un informe del arquitecto municipal Manuel Álvarez Naya revela graves deficiencias: falta de agua potable, alumbrado, desagües atascados y techos cuarteados.
  • Se proyecta una ampliación que nunca se ejecuta.
  • El traslado se realiza el 27 de agosto de 1934.

La Guerra Civil (1936–1939)

  • Por su ubicación en zona de combate, el complejo se convierte en hospital de primeros auxilios para el bando nacional.
  • Atendía heridos de la Casa de Campo antes de trasladarlos a Getafe o al Hospital de Sangre de Griñón.
  • La Sala de Trofeos y el conjunto sufren graves daños.

Situación posterior y estado actual

  • Tras la guerra, el complejo queda muy deteriorado.
  • Hoy, La Casilla se integra en el Taller de Cantería Municipal, con oficinas en planta baja y otros servicios en la superior.
  • Se encuentra en el Camino de los Nogales, cerca del antiguo hipódromo (actual Pista Verde del Club de Campo).
  • No tiene ningún tipo de protección patrimonial, pese a conservar elementos originales del conjunto ecuestre.

Valor patrimonial

  • Es un testimonio único del proyecto ecuestre de Alfonso XIII y de la historia deportiva de la Casa de Campo.
  • Su falta de protección contrasta con su relevancia histórica y arquitectónica.

Al hablar de la Casilla lo hacemos en tono coloquial de lo que fue la Casa del Entrenador de Caballos del Rey Alfonso XIII y como veremos formaba parte de un complejo diseñado para cuidar y entrenar caballos de purasangre.

Hoy son oficinas que ocupa la Cantera Municipal.

La Cantera Municipal no tiene acceso libre a las personas que no sean trabajadores y sólo con una autorización se puede visitar.

Construcción de la Casilla en 1917
La Casilla en 1932
La Casilla en la actualidad

LA CASILLA O EL CHALET DEL ENTRENADOR
Historia de un olvido que cumple un siglo.

En 1916 el Rey Alfonso XIII crea la yeguada Duque de Toledo. Un título que el Rey ideó para pasar de incognito, y lo hizo, aunque todos sabían que bajo ese nombre estaba el Rey, para que no hubiera ventaja a la hora de competir en las carreras. En esa época se debía un respeto a la Corona y se consideraba una ofensa adelantar a los caballos del Rey.

Para esta yeguada de competición, el Rey se hizo con un buen lote de caballos purasangre.

Al principio los caballos se alojaron en el Hipódromo de la Castellana, mientras se construían las instalaciones de la Casa de Campo donde en el futuro convivirían el entrenador y los caballos.

Las obras para el alojamiento de caballos y personal comienzan a finales de 1916, unos meses después de crearse la yeguada y se terminan en 1917. El proyecto se le da al arquitecto Juan Moya Idígoras, que aún no era arquitecto real (1922) pero que intervenía en todos los trabajos de la corona.

Proyecto de Juan Moya Idígoras 1916

Juan Moya Idígoras elaboró todos los planos del conjunto, chalé, cuadras, sala de trofeos o Pabellón Regio, cocina, pista de entrenamiento, accesos, etc. estos planos están en el Archivo General de Palacio.

Para entrenar esta yeguada se contrató al Belga M. Adolphe de Neuter, periodista y gran conocedor de los caballos. Y precisamente para él se edifica esta casa conocida desde entonces como Chalet o Casilla del Entrenador.

La Casilla y el Campo de entrenamiento año 1932

Las cuadras para cuarenta caballos alojaron también las yeguadas de Cimera-Martorell o sea del Conde de la Cimera y el Marqués de Martorell.

Las cuadras ya terminadas

En el año 1922 la yeguada del Duque de Toledo ya había ganado 270 carreras, por un valor que ascendía a 1.300.000 pesetas, constaba de 25 caballos purasangre. Uno de los caballos más famosos fue Rubán, un ejemplar que en 1922 abanderó el mejor año de la cuadra, ganando el Gran Premio de Madrid y además el histórico premio del Medio Millón. Rubán volvió a ganar en el Gran Premio de Madrid en 1923, montado por el jinete Lyne. De estas instalaciones salieron caballos como: Brabant, Román, Bolívar o Menthe.

Fueron los años dorados de una cuadra que, poco a poco, y debido a los conflictos sociales fue perdiendo importancia.

El 8 de enero de 1931 la yeguada del Duque de Toledo se saca a subasta pública.

Con la II República el 26 de agosto de 1933 se da orden de traslado del Cuartel de la Guardia Municipal Montada desde la Costanilla de los Desamparados a las cuadras de la Casa de Campo. Para este traslado y dadas las condiciones y carencias de las instalaciones, que llevaban dos años cerradas, se requiere la intervención del arquitecto municipal Manuel Álvarez Naya que hace un informe donde relata que las instalaciones no tienen agua potable, ni alumbrado y los desagües están atascados y los techos del Chalet del Entrenador están cuarteados y apunto de desprenderse. Además, hace un estudio de ampliación de las instalaciones que nunca llegó a producirse.

Guardia Municipal 1934

El Escuadrón de la Policía Municipal se traslada al nuevo cuartel el 27 de agosto de 1934.

Durante la Guerra Civil de 1936-39, y dada su situación en la zona de conflicto, la casilla y sus instalaciones se denominaron “Las Cuadras” y sirvieron de hospital de primeros auxilios a los «nacionales» para alojar a los heridos de la Casa de Campo.

Estos hospitales debían estar situados, dentro de unas condiciones mínimas de seguridad, lo más próximo posible a la línea de fuego, para que los heridos pudieran ser atendidos cuanto antes, desde aquí eran trasladados en un vehículo acorazado que debía atravesar el Paseo de los Nogales donde estaba la Curva de la Muerte al hospital de Getafe o si las heridas eran graves al Hospital de Sangre de Griñón.

El médico Fernando Silván en el Chalet del Entrenador junto a un herido 1938.
Sala de Trofeos antes y después de la Guerra
Así quedó el complejo después de la Guerra

Hoy el “Chalet del Entrenador” se encuentra dentro del recinto cerrado que ocupa el Taller de Cantería, en él se albergan las oficinas de la nueva contrata en la planta baja y otros servicios municipales en la segunda planta. Está en el Camino de los Nogales en el Prado de la Soledad y muy próximo al antiguo hipódromo, hoy Pista Verde del Club de Campo.

La Casilla detrás de la fuente del dios griego del viento Eolo

Esta edificación y las cuadras que aún se conservan no tienen ninguna protección.  Ni siquiera están dentro de los elementos protegidos de la Casa de Campo.


Las instalaciones municipales de cantería son en sí mismo un lugar apasionante y lleno de pasados gloriosos

Nada más cruzar la Carretera de Castilla está la Puerta de Castilla que sirve de entrada al Club de Campo.


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