Cuando el Jardín de las Delicias estaba en la Casa de Campo

Así era el Palacete que albergaba El Jardín de las Delicias

Es difícil de imaginar que en este edificio que está en plenas obras de restauración, estuvieran en su momentos cuadros que hoy son el reclamo turístico más visitado del Museo del Prado o El Escorial.

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS

Por su importancia dedicaremos más información sobre esta tabla de El Bosco que conocemos como el Jardín de las Delicias y que estuvo en las paredes del Palacete de los Vargas de la Casa de Campo.


Está pintado sobre una tabla de madera de roble de 185,8 cm. de alto y el panel central: 172,5 cm ancho; y los paneles laterales: 76,5 cm

Panel central de la obra

El jardín de las delicias describe la parte central de la pintura, pero se ha convertido en el nombre «moderno» de toda la pieza, en el siglo XVII era conocida como la pintura de la Fresa o del Madroño, si os fijáis las fresas son elementos destacados de la pintura.

Su procedencia según costa en el Museo del Prado es:

Engelbrecht II de Nassau, 1490/1500-4; Hendrik III de Nassau, 1504-38; René de Châlon, 1538-44; Guillermo I de Orange, 1544-67; confiscado en Bruselas por Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba, 28 de mayo de 1568; Fernando de Toledo, hijo ilegítimo del duque de Alba, 1568-91; comprado en su almoneda por Felipe II, 1591; sexta entrega de Felipe II al monasterio de San Lorenzo del Escorial, 8 de julio de 1593; trasladado al Museo del Prado en 1933 procedente del monasterio del Escorial; por Decreto de 02-03-1943 quedó establecido su depósito en el Museo del Prado; depósito del Patrimonio Nacional perteneciente al Real Patronato del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

EL BOSCO

Jheronimus van Aken (Bolduque (1450-1516), llamado familiarmente Joen y conocido como Jheronimus Bosch o Hieronymus Bosch,​ en español el Bosco.

Fue un pintor nacido al norte del Ducado de Brabante, en los actuales Países Bajos, autor de una obra excepcional tanto por la extraordinaria inventiva de sus figuraciones y los asuntos tratados como por su técnica


Antonio Ponz define de esta manera a el Bosco:

Gerónimo Bosco, pintor flamenco de grande ingenio, vino al Escorial; y conociendo, según se dice, que nunca podría superar con sus obras las de Rafael, Vinci, Tibaldi, y otras que allí había, se dio a pintar asuntos adaptados a sus ideas, y extraña fantasía, en donde pudiese introducir toda suerte de fieras, y animales quiméricos, que causan admiración, y horror. Pintaba frecuentemente tentaciones de San Antonio, con multitud de diablos en semejantes figuras.

Halló el modo con esta suerte de ideas de expresar las humanas pasiones, transformando a los hombres en fieras, según sus inclinaciones; lo que principalmente manifestó en esta obra (el jardín de las delicias), y en la que se hizo del carro de heno en la iglesia vieja. Por este camino adquirió gran reputación en España y Alemania. Pintó también el Bosco otros asuntos históricos, según la práctica regular de los demás; bien que rara vez deja de introducir algo de sus caprichos.

Se puede apreciar el desconocimiento que Ponz tiene de la biografía de el Bosco, al decir que el Bosco vino a El Escorial, cosa imposible ya que este había muerto (1516) muchos años antes de que este sitio fuera significativo y se construyera el Monasterio. Además El Bosco nunca estuvo en España. Hay que remarcar que la vida y obra de El Bosco esta llena de grandes enigmas.

Toda la información que manejamos en esta entrada sobre el Jardín de las Delicias y las conclusiones se debe a la «Testamentería del Sr. Don Carlos II. Volumen IX – Tomo II – Casa Real del Campo – Nºs. 7702- 7889«. A la obra de Antonio Ponz Piquer «Viaje de España«. A los escritos de José Luis Sancho Gaspar. Así como los inventarios que están en el Archivo General de Palacio.

En la testamentería del 9 de abril de 1701 se recogen 155 pinturas en el Palacete de la Casa de Campo, nos detenemos en la Galería del Medio Día y encontramos tres pinturas de El Bosco;

  • Una pintura del Bosco de una batalla y castillos que forman de varias figuras de dos varas de ancho por tres cuartas de alto.
  • Otra pintura del Bosco con diferentes figuras.
  • Una pintura en tabla de vara y media de alto con dos puertas que se cierran de varias figuras del Bosco.
EL CARRO DE HENO

En el inventario de Carlos III del año 1772 se recogen ciento treinta y tres pinturas del Palacete de los Vargas, entre las que destacaba “El carro de heno” del Bosco”.

Antonio Ponz Piquer

Conocido en su época como «el abate Ponz», fue un historiador ilustrado, pintor y viajero español.​ 

Antonio Ponz publicó su Viaje de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse, que hay en ella, en 17 volúmenes en forma epistolar que empezaron a imprimirse en 1772. En 1773 fue elegido académico de la Historia y en 1776 secretario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Es una de las figuras de mayor trascendencia en la implantación en España, en el marco reformista e ilustrado del reinado de Carlos III, de las nuevas tesis estéticas de las Luces. (Juan Antonio Calatrava).

Antonio Ponz Piquer “El viajero ilustrado” como lo llama José Luis Sancho Gaspar tiene contacto con la pintura de El Bosco en esos años de 1770-72 cuando viaja al El Escorial y así no los recuerda cuando entre 1774-5 visita el Palacete de la Casa del Campo y nos dice del cuadro «el carro de heno» de El Escorial; «esta pintura se halla repetida y firmada del mismo Jheronimus Bosch “el Bosco” en una galería de esta Casa», donde también señala una versión de «El jardín de las delicias» igual a la de El Escorial.

Así lo recoge:

«Esta pintura se halla repetida (se refiera al carro de heno), y fir­mada del mismo Bosch en una galería de esta Casa: en donde también hay otra del referido autor, y es igual­mente repetición de la que se habló en el citado (Tom. II , fol. 231) tratando del Escorial, con la diferencia de que esta de la Casa del Campo está perfectamente conservada. El asunto, como se dijo, es la creación del hombre, y el estado a que sus vicios le reducen, expresando las humanas pasiones en multitud de figuras transformadas en aves, cuadrúpedos, y otras monstruo­sidades; de suerte, que si fuera posi­ble descifrar las fantasías del autor, necesitaría un libro esta sola obra». Viaje de España (VI, p. 157).

Y qué nos dice Antonio Ponz en ese tomo segundo de la tabla del Jardín de las delicias:

«también hay algunas pinturas ; pero es muy singular una de Gerónimo Bosco, por el raro capricho en representar la creación del hombre, el estado brutal, en que lo convier­ten sus vicios, y el paradero que al fin tiene. Para esto introduce varias figuras de cua­drúpedos, de peces, aves, sierpes, en que se ven transformados muchos hombres, según sus vicios. De esta y de otras obras del Bosco hace larga relación el P. Sigüenza; manifestando las moralidades, avisos, y desengaños que contienen. Sin duda que la re­ferida tiene mucho que mirar , y se necesita consideración para acertar con el significado de cada cosa».

Y termina diciendo:

«Es lástima que ya esta obra esté bastante maltratada».

Si tenemos en cuenta estas dos precisiones; una, cuando se refiere a la tabla de El Escorial; «Es lástima que ya esta obra esté bastante maltratada«. Y otra, cuando se refiere a la de la Casa de Campo; «esta de la Casa del Campo está perfectamente conservada«.

¿Cuál de las tablas es la que está ahora en el Museo del Prado?

En su última restauración del año 1998 el tríptico estaba en un estado muy delicado. Primero se le quitó el polvo y la polución, se fijó toda la capa pictórica, se le quitaron los barnices oxidados y los repintes posteriores, se arreglaron las faltas y desgastes, se estucaron las lagunas que tenía y, finalmente, se barnizó de nuevo, con material reversible y natural, fácil de eliminar.

Cuando en junio del año 2000 volvió a exhibirse se colocó junto a algunas de las copias procedentes del Museo de Budapest, del de Núremberg y de una colección particular de Bruselas, copias que debieron realizarse entre 1530 y 1568. También se expuso un tapiz de Patrimonio Nacional con el mismo tema. Las copias fueron encargos de reyes y mecenas que querían ver aquella obra magnífica, todo un mito desde su creación, un periodo en el que la obra estaba en manos de la familia Nassau-Orange (el original fue un encargo de Enrique III de Nassau a El Bosco). Los rayos ultravioleta desvelaron que la obra había sufrido retoques y repintes en anteriores restauraciones y en las radiografías se vieron las correcciones que el propio pintor hizo.

Mientras que de la obra el Carro de Heno tenemos la certeza de que hay una pieza en El Escorial y otra en el Museo del Prado.

¿Dónde está la copia del Jardín de las Delicias que vio Antonio Ponz en la Casa de Campo?

Si como se dice era una obra tan importante, cómo se tenía en un lugar tan reducido y poco visitado como el Palacete de los Vargas. Por qué había allí una copia, o ¿era el original? No sabemos nada de esta segunda tabla de la que nos informa Antonio Ponz un erudito y exigente artista al que nada se le escapa en sus observaciones, estemos o no de acuerdo con ellas. El ve dos tablas ya que las diferencia por su estado de conservación y las iguala por el tema.

José Luis Sancho Gaspar relata estos hechos de Antonio Ponz como exactos y verídicos. Hay que recordar que José Luis Sancho es la persona que más sabe de esto, licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid,1985. Desde1986 trabaja como investigador en Patrimonio Nacional. Adscrito a la Dirección del Patrimonio Arquitectónico e Inmuebles.

En el inventario de cuadros de la Casa de Campo del 9 de julio de 1814 leemos;

«Cumpliendo con la Real que V.E. se ha servido dirigirme con fecha de 22 de Junio anterior; por la que S.M. se ha dignado mandar formar Inventarios de todos los efectos existentes en sus Reales Palacios y Alcázares; remito a V.E. el de los que existen en el del Real Bosque de la Casa del Campo de mi cargo:

El inventario del «Palacio del Cavallo de Bronce«, así se nombra al Palacio de los Vargas:

«En las piezas interiores del piso bajo hay ocho bustos de medio cuerpo, mármol, colocados en las galerías del Jardín. Una estatua de mármol negro, recostada en la subida de la escalera del piso principal y un cuadro de los Sueños del Bosco

¿Se trata del Jardín de las delicias?

Precisamente en 2006 el Museo del Prado presenta, en coproducción con López-Li Films y el patrocinio en exclusiva de la Fundación BBVA, la película documental El Bosco. El jardín de los sueños, referido al cuadro El Jardín de las Delicias.

Sin embargo en el inventario anterior de 1794 no se registra explícitamente este cuadro. ¿Pudo pasar desapercibido el Jardín de las delicias para Francisco de Goya, Bayeu y Jacinto Gómez que realizan el inventario?

Registro Testamentaría Carlos III.

El 10 de enero de 1789.

«Inventario y Tasación General de los muebles pertenecientes al Real Oficio de Furriera de los Reales Palacios de Madrid, Retiro, Sitios, y Casa de Campo, cuyos muebles quedaron por fallecimiento del Sr Rey D. Carlos 3º- Que en paz descanse: formado en virtud de orden de 10 de Enero de 1789: y ejecutado por los oficios de la Real Casa: tomo 2º. Pinturas que existen en la Casa del Campo.» Inventario compuesto por 125 cuadros, distribuidos en «Pieza entrada», «Segunda Pieza». «Tercera Pieza», «Cuarta Pieza», «Pieza principal» y «Corredor» .

Concluye el inventario con la diligencia: «Como Pintores de Cámara de S.M. que somos de S.M. Certificamos haber reconocido todas las Pinturas que expresan esta relación, las que hemos tasado y dado el valor que corresponde el que asciende a ciento cuarenta y un mil doscientos reales Vellón y para que conste lo firmamos en Madrid a veinte y cinco de Febrero de mil setecientos noventa y cuatro».

Firmado por: Francisco de Goya, Francisco Bayeu y Jacinto Gómez.

Sabemos la frialdad de los datos y lo pesado de su lectura por eso para terminar queremos nombrar los cuadros más significativos que estuvieron en el Palacete de los Vargas de la Casa de Campo y si preferís bajaros el PDF del inventario.

En 1686 Carlos II ordena trasladar al Palacete de la Casa de Campo los cuadros que decoraban la «escalera secreta que bajaba del dormitorio de verano del Rey a las bóvedas», y en el inventario de su testamentaría se recuentan unos ciento cuarenta, entre ellos tres de los cuatro bocetos de Rubens para los tapices de la Apoteosis eucarística.

En el inventario de Carlos III se recogen ciento treinta y tres pinturas, que esencialmente son las que describe Antonio Ponz Piquer en el (tomo Sexto) que “trata de Madrid y Sitios Reales inmediatos” entre las que destacaban una serie de lienzos de tema sacro por Paolo de Matheis y principalmente “El carro de heno” del Bosco”. Los de Paolo de Matheis ahora guardados en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Colocación de las pinturas de Matteis y Rubens en el Palacete de los Vargas según Pau Soler

Antes de que José Bonaparte rehiciese la ­decoración interior del Palacete de los Vargas, que era donde más cómodo se encontraba, con mobiliario y telas de gusto Imperio, los cuadros que lo decoraban eran casi los mismos que en el siglo XVII. Los cuadros que retiró José I pasaron a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o al Palacio Real.

Sabemos que cuando se crea el Real Gabinete Topográfico en el Casón del Buen Retiro para exponer las maquetas de León Gil de Palacio se llevan del Palacete de la Casa de Campo «Sesenta y siete cuadros de otros tantos pasajes de la Historia de Don Quijote en papel recortado».

Al desmantelarse este gabinete, por orden de Isabel II, sus efectos serían repartidos entre los museos de la Corte, de los 67 cuadros con alusiones al Quijote, 56 volverían a la Casa de Campo según se lee en el inventario del 16 de noviembre de 1876.

También sabemos que este eccehomo atribuido a Caravaggio estuvo en el Palacete de la Casa de Campo  y que aparece en los inventarios de Carlos II de 1700 y en el de Carlos III de 1789 elaborado por Goya.

INVENTARIO DE LA CASA DE CAMPO 1789

Sin olvidarnos de las tentaciones de San Antonio de El Bosco.

A estas pinturas se pueden añadir:

Cuatro pinturas de Rubens. Entre ellas el Calvario de Rubens.

Dos pinturas iguales de San Miguel y San Gabriel de Claudio Coello.

Pintura de el Bosco con diferentes figuras, no sabemos de qué cuadro se trata.


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