La calle del Dante

Quiero tomar como excusa esta publicación en la revista Foto tan interesante, para dar un poco de luz a un asunto que ya recojo en otras entradas y que muchos desconocen.

Quiero a la vez hacer un homenaje a Manuel Bacho, ya fallecido, el fotógrafo de todas estas antiguas instantáneas. Afortunadamente su hija iba al Colegio Divino Maestro y, él fotógrafo de profesión se encargaba de recoger todos los momentos importantes del colegio.

Nos dejó un magnifico legado del barrio y el colegio, que yo poseo en su totalidad, aunque cuando me hice con el archivo, este, ya no era de su propiedad, pero siempre colaboró conmigo.

Primero el artículo: MERECE LA PENA LEERSE.

Como el texto en algunos lugares esta mal, lo pongo a continuación para que puedas leerlo, merece la pena:

CALLE DEL DANTE

Madrid en un lugar del frente de cuyo nombre no quiero acordarme, hay el cadáver de una calle.

Una larga trinchera la recorre a dónde vienen a dar, rotas ya, sus arterias de cemento. Sus farolas tienen, a veces, la cabeza tronchada, colgando sobre el fino cálelo en trágica postura, los que aún están de pie muestran el día a través de sus innumerables perforaciones.

Los rojos han fusilado a los faroles, y también a los postes del tranvía, a pesar de que sacaban su tarjeta de “Parada discrecional”. Y sobre esa calle que ha nacido para ser pacifico callejón sin salida, se han abatido millares de proyectiles, dejándola sobrecogida de espanto.

Un presagio municipal Ia había denominado «Calle del Dante», nada menos que «Calle del Dante» y aún campea sobre los restos de la fachada de una casa destruida, el rótulo remachado por balazos.

Esta calle está viviendo una “Divina Tragedia” no podía llamarse de otro modo, la grandiosidad del nombre encaja perfectamente con su vicisitud, no es como otras calles de los arrabales madrileños donde se ha establecido la guerra y que por ser barrios recién poblados, habían sido bautizadas por los mismos moradores; las más veces con sus nombres. Y esa pequeña vanidad inocente se ha proyectado ahora sobre la historia de España, porque se ha luchado heroicamente en la calle de Doña Clotilde Gómez y se ha muerto la flor de la juventud en el Pasaje de Juan García.

La calle del Dante tiene el empaque que le conviene e indudablemente el espíritu de “Alighieri” ha debido recibir una llamada imperativa para venir a contemplar esta nueva escena del viaje del Averno.

En la calle del Dante cuelgan balcones de las fachadas, con su varillaje destrabado, como el abanico que dejara caer la que estaba de bruces en ellos, esperando la muerte, con toda tranquilidad.

Los barcones prende de las fachadas desmayadas. Era una calle tranquila, sin salida y la línea de fuego se detuvo en ella, sembrando un ambiente de inquietud y recelo en torno suyo.

 Las rejas que separaban a los enamorados ya no tienen por fondo la intimidad de la habitación, se han quedado solas dividiendo dos aires, teniendo ahora a cada lado un enemigo.

En el suelo, junto a la carretera, yace la victima redonda de un buzón de Correos; está en una zona tan abatida, que no se ha podido ir a ver si tiene aún las cartas del último día, esas cartas las que probablemente los muertos de hoy, decían: “Nosotros seguimos bien”

También junto a esa calle hay una casquería en la que un tendero arnichesco había escrito: “Despacho de Idiomas y Talentos, primer timito con que Madrid acogía a los viajeros del Oeste.

Los letreros de esta tienda desgarrada por metralla han tomado calidad de lápida y hasta el “Se sirven bocadillos” tiene un aspecto funerario, es como si detrás estuviera enterrado un jamón.

La Venta los Rosales siguió funcionando después de la Guerra, estaba en el número 10 de la Carretera de Extremadura entre lo que luego sería Braulio y la Casa de Antonio. En esta casa vivió en el piso primero la última generación de los Pando, familia adinerada que eran dueños, junto con los Castañeda de todo el barrio del Lucero entra en: https://unlugarllamadoelbatan.wordpress.com/2021/04/09/los-pando-y-los-castaneda/

La calle del Dante es una anticipación de lo que serán las ciudades en poco tiempo de haber desaparecido la humanidad, pues a través de todo ese espanto, y aprovechando la ausencia del hombre, la hierba, el campo, que se hallaba enterrado bajo las losas de las aceras, ha encontrado las rendijas y se ha puesto a crecer, dándole aspecto del Castillo de la Bella Durmiente.

Nosotros queremos traer a estas páginas la emoción literaria de esa coincidencia que supone el haberse detenido la guerra en una calle de ese nombre, queremos que conste así para que se perciba una vez más, lo fantasmal y extrahumano que ronda y acompaña a la aparente vida real.

Queremos eso, porque creemos en el espíritu y en la limitación de nuestro radio de percepción, porque deseamos que el misterio que nos rodea se dé cuenta de que sabemos que existe.

LA RUINA CLÁSICA

No podemos creer, al ver esta calle, hoy destrozada, que un porvenir cercano pueda tener esa calle una vida normal y cotidiana, y sin embargo ha de ser así. Cuando cese la guerra, cuando los hombres que hoy la pueblan hayan paseado su victoria por la ciudad cercana. volverán a ella los vecinos supervivientes, que buscarán entre los cascotes, vestigios del pasado tranquilo, poco a poco se repararán destrozos y volverá a surgir la calle de antes, y gentes nuevas, ajenas a la tortura actual, vivirán en ella; y sobre la trinchera de hoy, jugarán los niños.

Pasarán los años y será difícil encontrar rastros de lo que fue esa calle: algún veterano vendrá desde la ciudad, un domingo por la tarde, y traerá a sus hijos para enseñarles el lugar donde se batió en su mocedad «Aquí fue. les explicará con emoción». Pero a él mismo le será necesario un esfuerzo para recordarla tal como la conoce en estos días. Entonces el veterano seguirá desandando sus caminos de hoy, en silencio, buscando en las esquinas las sensaciones de la bala en el aire. De este aire actual, sembrado de muerte. Y buscará el lugar donde cayó el amigo perdido.

—Aquí se me murió en los brazos mi compañero…: y de pronto se dará cuenta de que se le ha olvidado el nombre.

Deseamos la paz  y la victoria, pero no quisiéramos que desapareciera totalmente el escenario de la guerra; no es justo. Bueno sería, que las generaciones por venir, pudieran darse cuenta, de la vida que han llevado estos años; los soldados de España. Hay líneas de trincheras que son monumentos nacionales, hay destrozos urbanos que tienen la belleza de las ruinas de Roma.

Si se quiere conservar una calle del cerco de Madrid; ninguna mejor que esta calle del Dante.

EDGAR NEVILLE

No queremos olvidarnos de una circunstancia que nos contaron varios vecinos de la zona hace años. Cuentan que a unos metros de este lugar hubo un tanque abandonado después de la Guerra y que se mantuvo hay casi una década. Los niños jugaban en él y muchos decían que era del dueño del solar. La verdad es que desapareció cuando edificaron un chalet en el terreno.

CALLE DEL DANTE

Como os dijimos antes, queremos re-precisar, si se puede usar esta palabra, algunos aspectos que muchos no tienen claro.

Foto de la calle del Dante tomada el 29 de mayo de 1955 al fondo se debería ver la Casa de Campo

Primero: La calle del Dante.

La calle del Dante o de Dante que de las dos formas la podéis ver en la cartelería del Ayuntamiento en la propia calle. Aunque es más correcto decir calle del Dante y podríamos dar los motivos, pero esa es otra cuestión.

Es esta calle corta y llena de historia con apenas 120 metros de longitud y con solo 15 números en los impares y 6 en los pares.  En cuya parte derecha solo encontramos la Gasolinera, la calle Doctor Blanco Nájera y el Colegio Divino Maestro.

La calle Doctor Blanco Nájera es de uso exclusivo de las monjas para acceder al Colegio y al convento y a la Residencia Montehermoso.

La Calle del Dante no fue siempre así, algunos vecinos la recuerdan con sus casas bajas, tipo hotelitos. De esas casas ahora solo queda el número siete y el número tres, casa esta última de características muy especiales, tiene tres plantas y como si la calle se hubiera elevado se baja a un patio que sirve de recepción a los vecinos que allí viven.

Así fueron desapareciendo una a una estas edificaciones tan singulares que había en esta calle

Hay que reseñar que es una calle muy especial ya que en sus inicios 1928 servía de frontera entre Madrid y Carabanchel Bajo, hasta 1948 en que Carabanchel Bajo fue absorbido por Madrid. Este era el Término Municipal y a esta zona se la llamaba El Término.

Al final de la calle hay una puerta a la Casa de Campo, puerta que la República abrió y que le puso de nombre Puerta del Término. Pretendía la República el acceso de los Barrios cercanos de Paseo Extremadura y Lucero a la recién abierta Casa de Campo.

Por esta calle, aunque ahora no lo parezca pasaba un arroyo, el arroyo del Robledal que descendía hacia la Casa de Campo y desembocaba en el arroyo de los Meaques.

Ya en abril del año 1933 el periodista Pascual Lozano del diario la Libertad nos informa de una queja de los vecinos de la calle del Dante:

“del estado lamentable en que se encuentra dicha calle, que cuando llueve la vía se hace intransitable, y que también carecen de alumbrado público y de los peligros de seguridad que conlleva. Nos hablan de una vaquería en la calle que vierte los excrementos de las vacas en un arroyuelo que por allí pasa, por lo que temen una epidemia».

Días después el mismo diario vuelve sobre la noticia y cuenta que ya han caído enfermos tres niños de la calle: Jaime Vicent, Marcelino Muñoz y Juan García Sánchez.

El 25 de mayo 1934 el diario el Sol titula: El infierno de la calle del Dante: donde los vecinos reclaman, agua, luz y alcantarillado.

El inicio de las edificaciones en esta franja de terreno de Carabanchel Bajo comienza en el año 1927 con la configuración de casas en torno a las nuevas calles del Dante, Greco, Santa Cecilia y Perdiz. Se trata de la construcción de algunas casas de campo que se construyen en los terrenos que habían sido terrenos propiedad de Josefa Cañedo Morí viuda de Manuel Pando y Castañeda.

En 1930 después de  una subasta por parte del Ayuntamiento, los compra; Herminio Puertas, Pedro Atienza Fernández, Anastasia Gutiérrez y otros.

Más o menos y por encima, ya sabéis algo de esta calle que tienen un nombre tan importante, similar a la de El Greco que desemboca en ella. Ese tema de esos dos nombres tan importantes en una zona, entonces tan pobre, da para mucho y lo puede investigar el que quiera.

Pero la calle del Dante saltará a la fama por ser la elegida por la II República para hacer en ella una puerta de acceso a la Casa de Campo recién requisada a la Corona y por situarse en ella el Grupo Unificado Pedro Atienza.

Todo sucede muy deprisa:

Grupo Escolar Pedro Atienza:

Grupo Escolar Pedro Atienza, donde vemos las columnas de la entrada que aún se conservan

Bajo esta foto de la Agencia EFE se publica:

GRUPOS ESCOLARES: Madrid, 14-4-1936.- Exterior del grupo escolar ‘Pedro Atienza’ en la calle del Dante que será inaugurado, esta tarde, con la asistencia del presidente interino de la República, Martínez Barrios, dentro del programa de actos para celebrar el quinto aniversario de la proclamación de la IIª República Española. EFE.

La noticia no era cierta en su totalidad, aquí os contamos como se formo este Grupo Escolar Pedro Atienza:

En el año 1932, un maestro encuadernador y tesorero de la Sociedad Coral España llamado Pedro Atienza Fernández dona al Ayuntamiento de Madrid unos terrenos en la calle del Dante para que se construya un grupo escolar.

Dos años después, concretamente el 24 de noviembre de 1934 empiezan las obras. El presupuesto es de 126.791 pesetas, sin tener en cuenta el mobiliario.

El día 14 de abril (como era habitual conmemorando la proclamación de la II República) de 1936 el recién nombrado Presidente de la República Diego Martínez Barrio encabeza la inauguración de nueve nuevos grupos escolares en Madrid, el segundo de los que inaugura es el Grupo Escolar Unificado Pedro Atienza, en realidad el centro escolar ya llevaba bastantes meses de labor educativa aunque con apenas mobiliario.

El centro escolar constaba de dos secciones para cien alumnos; niños y niñas, con despacho para el director, ropero y servicios auxiliares. Como portero del colegio, con vivienda, entra el señor Llorente (como se le conocía), así lo recuerda su hija María Luisa Llorente, vecina del barrio que antes de morir me contó aquellos momentos. Pero desgraciadamente y por la fecha de inauguración, poco duró su misión educativa. Unos meses después, María Luisa y sus padres, lo tuvieron que abandonar a toda prisa, apenas se llevaron lo puesto y una maquina de coser de su madre, al penetrar las tropas rebeldes de Franco por la carretera de Extremadura para tomar Madrid y establecerse en esta calle la línea de frente de guerra, el colegio resultó gravemente dañado, pero no derruido totalmente, por los combates que se dieron en esa zona.

Columnas y acceso al pabellón antiguo en la actualidad, reliquia de lo que fue el Colegio Pedro Atienza

Tuvieron que pasar diez años para que la zona de El Batán volviera a tener un Colegio Público. El 29 de septiembre 1946 una orden Ministerial crea el Colegio Nacional “Divino Maestro” para niñas, que será regido por la Congregación Religiosa de Misioneras del Divino Maestro, congregación fundada en el año 1944-1945 en Baza (Granada) por Francisco Blanco Nájera (1889-1952), y la Madre Soledad de la Cruz (1904-1965). En un principio se instala en la calle Higueras y comienzan a impartir las clases el día 6 de noviembre de 1946. Un año después y una vez reparados los daños que produjo la Guerra Civil en el Colegio Pedro Atienza de la calle del Dante, se les entrega a las monjas del Divino Maestro, así como algunos terrenos colindantes. En esa finca se construye el convento y la capilla. En el año 1958 en Ayuntamiento de Madrid le da el nombre del Doctor Blanco Nájera a una calle dentro del terreno que ocupa el convento.

Colegio del Divino Maestro desde la Casa de Campo, se está reconstruyendo el anterior colegio Pedro Atienza.

Cuando fue absorbido Carabanchel Bajo en 1948, la casilla de arbitrios o fielato que había quedado en desuso en la carretera de Extremadura, fue también dada a las monjas del Divino Maestro para que ampliaran su labor educativa, dado el éxito del colegio, basado principalmente en su gratuidad y, para la época, sus buenas instalaciones. Por su situación al nuevo colegio se le conocía aparte del colegio de las “monjas” como el del “Término” por estar en la línea que dividía Madrid de Carabanchel Bajo. En esta casilla de arbitrios las monjas además de la enseñanza, montaron un dispensario médico a donde iba la gente que carecía de medios. Allí se hacían curas, se ponían inyecciones y se extraían muelas, entonces no había consultorios de la Seguridad Social en el barrio ni en ningún sitio.

La carretera de Extremadura cortada por las niñas de comunión, en el centro las pudientes y a los lados, con un poco de envidia, las que no tenían para el vestido de comunión era el 30 de mayo de 1954
Lista de las alumnas del Colegio Divino Maestro, donde se puede leer que había alumnas que aún vivían en la Casa de Campo.
Vemos que las alumnas se repartían las mesas entre tres. Y muy importante ver que había calefacción central, si funcionaba o no, eso era otra cosa.
La recién reconstruida tapia de la Casa de Campo servía de fondo a las alumnas «mayores» que venían a aprender a leer y escribir.
Las niñas del Divino Maestro esperando para entrar a la Iglesia del Rosario, arriba se puede ver la Tapia de la Casa de Campo y los ladrillos apilados de la Fabrica de Nuestra Señora del Rosario propiedad de los frailes.
La fabrica de ladrillos y la tapia de la Casa de Campo en el año 1952

Puerta del Término

La recuperación de este nombre de Puerta del Término se debe a que en origen se llamó así y refleja mejor su situación histórica y de la zona donde está, coincidiendo con el antiguo término municipal de Madrid y el comienzo de Carabanchel Bajo. Además la Puerta de Dante ya existe en la toponimia de Madrid, está en el Retiro.

Antigua Puerta del Término 2016

Que dice:

Se dio lectura de dicha proposición en la que interesaba se abriera una puerta de acceso en la tapia de la Casa de Campo, correspondiente a la calle de Dante, y que para la debida vigilancia de dicha entrada se construyera por la Sociedad “Fomento de Obras y Construcciones”, que actualmente realiza obras de pavimentación de dicha vía, la casilla de vigilancia precisa dotarla con los servicios necesarios, debiendo recabarse de la Junta del Paro el oportuno acuerdo para que se doten con más fondos los gastos previstos para esta atención con cargo a las economías de ciento cuarenta mil pesetas, obtenidas en otras obras realizadas a cargo de dichos fondos…

Se construye en el año 1936. Era muy simple, constaba de dos pilastras enlucidas en blanco con dos hojas metálicas que se cerraban a la hora oficial de cierre de la Casa de Campo. Ya en los años sesenta se sustituyeron las pilastras por otras de ladrillo visto donde aún se conservó la puerta metálica. Hasta la última reforma (2018) se podían ver los pernios en sus pilares laterales.

Aquí vemos el entorno de la Puerta del Término: Puerta, calle, convento y colegio Divino Maestro, gasolinera

Tenía casa de guarda a la izquierda según se entraba, aún se ven los restos de sus cimientos en el suelo.

Ya aparece la puerta en el mapa de Carrilero de 1936.

Publica la prensa de la época que fue una reivindicación de los vecinos de la zona, una vez que la Casa de Campo fue abierta al pueblo de Madrid en 1931 y sobre todo al construirse el Grupo Escolar Unificado Pedro Atienza (hoy Divino Maestro) en los terrenos pegados a la tapia y se tuviera un proyecto de hacer una zona de recreo de la que formaba parte la Fuente del 14 de Abril.

Mapa de 1933 donde se recoge la futura Zona de Recreo

La Casa del Guarda se la conocía popularmente como la casa de «Cachili», porque ese era el mote del portero y guarda de la puerta que vino trasladado de la Casa del Renegado donde vivía con su familia. En realidad «Cachili» era el último Renegado que vivió en la Casa de Campo.

Ruinas de la Casa del Portero de la Puerta del Término año 1953

Desde hacía años había solicitado otra vivienda, ya que la Casa del Renegado, a pesar de su situación, tenía grandes humedades. Poco duró su mejora ya que unos meses después la tuvo que abandonar cuando las tropas golpistas entraron en Madrid.

Restos de la Casa del Portero en la Puerta del Término año 1964

Tanto la Casa del Guarda de la puerta como la del Renegado quedaron bastante dañadas durante la Guerra Civil de 1936-39 y sus ruinas fueron demolidas, unas en el año 1968 y las otras en 1980.

Esta zona fue importante durante la Guerra Civil 1936-39 por coincidir con el Vértice Paquillo, vértice que tomaba su nombre de un célebre ventorro, con la línea de penetración de las tropas sublevadas que venían a tomar Madrid.

Se puede apreciar aún los restos bélicos en la zona; fortines, trincheras alrededor de la destruida Fuente del 14 de Abril.

En el año 2018 se restauró la tapia que remataba en la Puerta del Término y se ensanchó la antigua puerta para facilitar el acceso peatonal.


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