Carlos I

Carlos I nació durante la celebración de un baile en el palacio Casa del Príncipe, conocido como Prinsenhof, en Gante, Flandes, cuando la archiduquesa Doña Juana, en avanzado estado de gestación, comenzó a experimentar intensos dolores abdominales. El parto tuvo lugar en un retrete, circunstancia que permitió que numerosos testigos presenciaran el nacimiento y pudieran identificar oficialmente al recién nacido, garantizando así la ausencia de dudas respecto a la legitimidad del futuro heredero.

Carlos I reinó desde 1516 hasta 1556, consolidándose como uno de los monarcas más poderosos de todos los tiempos.

Algunos historiadores como Jerónimo de la Quintana, nos cuenta, sin fundamento alguno, que Carlos I compró la Casa del Campo de los Vargas, este hecho, que jamás se produjo, se fabuló y aún se mantuvo por falta de investigación de algunos historiadores.

Hay que decir en su defensa que con la democratización de los archivos y demás documentos Reales, hoy se tiene mejor acceso a la información que en su época (1576-1644), además lo que pretende contar Quintana, más parece una crónica social que otra cosa. Pudo servir de error para Quintana el hecho de la relación que Carlos I tuvo con Francisco de Vargas y Medina a cuyos herederos compró Felipe II la finca.

Carlos I en la Casa de Campo

Se tiene constancia de que Carlos I se alojó en la Casa del Campo de los Vargas con motivo del fallecimiento de su esposa, Isabel de Portugal, ocurrido el 1 de mayo de 1539. Tras la muerte de Isabel, quien había fallecido de parto, se desconoce la razón por la cual el monarca se apartó de los actos funerarios, delegando dichas responsabilidades en su hijo Felipe. Desde Toledo, se retiró al Monasterio de Santa María de la Sisla, situado cerca de la ciudad, donde permaneció hasta el 27 de junio de ese mismo año. Posteriormente, emprendió viaje hacia Madrid, realizando una escala en Illescas. Posiblemente debido al duelo, evitó dirigirse directamente al Alcázar y optó por alojarse en la Casa del Campo de los Vargas, donde residió desde el sábado 28 de junio hasta el domingo 13 de julio de 1539, fecha en la que hizo su entrada oficial en Madrid. Durante este periodo, el Rey continuó despachando asuntos de Estado desde la Casa de Campo.

Así queda reflejado en el trabajo de Manuel de Foronda y Aguilera del año 1914 “Estancias y viajes del Emperador Carlos V”:


28 – Junio de 1539 – en la Casa de Campo (Madrid).—-Sábado.—S. M. se partió solo para esta villa, y no ha entrado en ella porque está aposentado en la casa del Licenciado Vargas”.
Carta de D. Martín de Salinas al rey D. Fernando, fecha en Madrid á 11 de Julio de 1539. Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo XLVI, pág. 200.
29 – 30 – Junio – en la Casa de Campo (Madrid).—Domingo 29 y Lunes 30.—S. M. en la Casa de Campo hasta el 13 de Julio.
D’Herbays: «Description des voyagesfaiets et victoires de Charles Quint.»—Real Academia de la Historia, 11-1-6. Legajo 4.
1 -12 – Julio – en la Casa de Campo (Madrid).—Del Martes 1 al Sábado 12.—El Emperador en la Casa de Campo.
Archivo general de Indias. -139-1-9.-Tomo XIX, fol. 45.
13 – 31 – Julio – en Madrid.—Del Domingo 13 al Jueves 31.—El 13 de Julio S. M. entró en la villa…
D’Herbays: «Description des voyagesfaiets et victoires de Charles Quint.»—Real Academia de la Historia, 11-1-6. Legajo 4.

Se afirma que Carlos I estuvo en ese periodo cazando en la Casa de Campo, y lo más llamativo es que se cita como fuente el trabajo de Manuel Foronda. Sin embargo, no existe referencia alguna a este hecho en los escritos de su diario. La Casa de los Vargas no era un lugar idóneo para la caza, ni lo fue cuando, años más tarde, la adquirió Felipe II. A poca distancia se encontraba El Pardo, cuya finalidad era precisamente la caza, y aunque en 1539 aún no se había edificado el Palacio de El Pardo, ya existía allí un castillo destinado al alojamiento real. La construcción del Palacio comenzó en 1547 bajo el reinado de Carlos I y fue finalizada por Felipe II.

Al revisar a fondo los documentos de la época, no se encuentra evidencia de ninguna cacería ni en la Casa de Campo ni en sus alrededores.

Poco más se puede añadir respecto a la relación de Carlos I con la Casa de Campo.


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