El LAGO

VER SITUACIÓN EN  Google Maps UTM 437848.81 m E – 4474501.33 m N. Situado en la Meseta, nombre con el que se conoce la elevación que se hizo para estancar las aguas, cercano a la estación de metro de El Lago.

El lago actual tiene su origen en una laguna natural formada principalmente por la desembocadura de los arroyos del Vadillo (Meaques) y de Valsequillo, situada en una amplia meseta llana antes de incorporarse a la cuenca del río Manzanares. Este tipo de cuerpo de agua se incrementaba mediante la construcción de represas artificiales, con el fin de prevenir inundaciones y evitar daños en huertas y edificaciones ubicadas en las zonas susceptibles de ser inundadas.

El lago que conocemos en la actualidad se formó por la unión de los estanques El Grande, el del Norte, el del Medio y El Longuillo, que fueron los más relevantes dentro de la red de estanques mandada construir por Felipe II en 1562. Esta obra fue encargada a ingenieros y fontaneros procedentes de los Países Bajos, destacando especialmente la labor de Adrian van der Müller y Pietre Jansen.


Para Felipe II, los estanques eran una de las joyas más preciadas de la Casa de Campo.

Por eso se emitieron órdenes para proteger el caudal de los arroyos que vertían sus aguas en ellos, imponiendo fuertes multas a quienes impidieran que el agua llegara a los estanques.

Todavía en el siglo XVIII se conservaban los cuatro lagos o estanques que Texeira dibujó en su plano.

EL LAGO GRANDE

El Lago tiene sus antecedentes, como ya se dijo, en una laguna natural que se formaba por la desembocadura, principalmente de los arroyos del Vadillo (Meaques) y el de Valsequillo.

Adrian van der Müller y Pietre Jansen, los ingenieros de El Lago ya dejan constancia en sus informes de que la obra de los estanques se realiza sobre un lago natural.

En estas labores participaron asimismo Juan Bautista de Toledo, Pedro Juan de Lactanosa y Jerónimo de Algora, siendo este último el artífice de la presa que posibilitó el desvío del cauce del Arroyo de los Meaques, el cual discurría más próximo al palacete, generando los consiguientes problemas de humedad.

En la estadística de estanques se cuelan a veces nombres de estanques que en realidad eran albercas de riego. Documentalmente sólo tenemos certeza de que Felipe II mandó construir cuatro estanques.

Evolución de los estanques desde 1562 a la actualidad
En esta lámina francesa se aprecia ese carácter natural de El Lago
Primera foto de El Lago en 1859
El Lago en 1910
El Lago en 1935

Los estanques además de las funciones de proveer de agua a las fuentes ornamentales que necesitaban presión para alcanzar altura, ya que estaba a 20 metros sobre el nivel del jardín, eran utilizados como reservas de peces, que se destinaban al consumo humano, aunque algunas de las especies, por su colorido y tamaño, se cultivaban también para el ornato. De hecho, uno de los méritos que motivaron la contratación de Müller fue su acreditada experiencia en “criar pescados”.

Ramón Masats 1961

De la época de Felipe IV se conservan crónicas en las que se habla de las obras de teatro y festejos que se representaban para el monarca en sus aguas y orillas.

En 1639, nos cuenta Pedro de Répide, que hubo allí una representación dramática y fiestas en El Lago, por donde paseaban los reyes en una falúa que llevaba a remolque otra donde iba una banda de música.

En el Siglo XVIII se añadirá un estanque nuevo a los ya existentes, aunque estaba más lejano, el Estanque Tenquero, que se dedicaría a la cría de tencas, por lo que se le llamó popularmente el Tenquero o la Sartén.

En el Siglo XIX ya sólo existían tres estanques.

En el Siglo XX sólo quedó El Lago Principal, ya que el último, el Lago Chico o de Patines se desecó en los años sesenta del siglo pasado pues se había convertido en una ciénaga, su lugar lo ocupa hoy un aparcamiento y un campo de fútbol.

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