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VER SITUACIÓN EN Google Maps UTM 435151.00 m E – 4473194.33 m N. Junto a la valla del Zoológico en el Camino de la Venta junto al Puente del Batán en el Arroyo de los Meaques.

También llamada Ermita de la Visitación de la Virgen o Virgen de Julio.
En la Casa de Campo junto a la valla del Zoológico en el Camino de la Venta antes de pasar el Puente del Batán, ese que cruza el Arroyo de los Meaques, vemos una pequeña ermita a la que desde que le quitaron el cartel que muy por encima nos contaba su historia, nadie sabe, ni su nombre, ni cuando se construyó. Dándose la paradoja de que no existe ninguna protección para este monumento.

Es la Ermita de San Pedro de Meaque una ermita de estilo neo-herreriano encajonada entre la alambrada del zoológico y la carretera que baja del acceso a la Casa de Campo por la que fue la Puerta de la Venta y hoy es una rotonda donde se encuentra la estación de metro de la «Casa de Campo».
Su lugar no parece importante a simple vista, y esto es debido a que esa zona ha sido castigada con movimientos de tierra y requisada a los madrileños para hacer las instalaciones del zoológico. En los años 1970-2, se valló como si fuera suyo un terreno que debiera haber sido protegido de una manera especial en consideración con los asentamientos que allí hubo desde antes de los romanos. Fijaros que en esas tierras que ya quedan dentro del zoológico y que en la actualidad sirven de vertedero o chatarrería, estuvo nada más y nada menos que el famoso batán que da nombre a la zona, pero como os vamos a demostrar hubo más construcciones de gran prestigio.
La ermita que ahora vemos, recién remozada, fue construida en el año 1953 por el arquitecto de zona Víctor D’ors Pérez-Peix, hijo del escritor catalán Eugenio D’ors, secundado en la construcción por el aparejador Antonio Loureiro.
Esta pequeña ermita se construyó por iniciativa del que era entonces teniente Alcalde del Distrito de Carabanchel Manuel Torres Garrido que, en un pleno del Ayuntamiento del 29 de mayo de 1953, aprobó la asignación de 100.000 pesetas para la realización de la obra.


En realidad, la idea venía de más arriba, del alcalde de Madrid José María Finat y Escrivá de Romaní (1904–1995) Conde de Mayalde, tan ligado durante la Guerra Civil y después a la Casa de Campo.
La ermita se edificó para homenajear el 18 de Julio fecha de la rebelión militar de 1936. Por ese motivo se le puso el nombre de Ermita de la Virgen de Julio, aunque la virgen que se celebraba en las romerías era la Virgen del Carmen.
En su cesión a la diócesis, el Ayuntamiento la entregó y la consagró al culto de la Visitación de la Virgen Santísima. Pero ahora, desde los años 1990, es conocida por Ermita de San Pedro de Meaque.

La Ermita está construida en piedra de granito y cubierta de pizarra. Su aspecto imperial y sobrio contuvo en su interior pinturas de Carmen Vives Camino que adornó la puerta con pinturas representando precisamente la romería. Además de grandes imágenes de la Virgen María y otros patronos de Carabanchel pinturas murales obra de Rafael Sanz Rodríguez y el pintor Carlos Pascual de Lara, secundado por otros compañeros de estudio.

Hoy de aquellas obras no sabemos nada y habría que mirar si debajo de las capas de pintura que ahora cubre su interior queda algo de aquellas pinturas primitivas.


Con un pequeño jardín adornando su fachada principal y adosado externamente por su parte posterior a un altar desde el que se oficiaban las misas en las romerías.
En la Hoja del Lunes del 19 de julio de 1954 se da la siguiente noticia:
“Ya desde el año 1949 se celebraba una romería en la Casa de Campo, y precisamente por vecinos del distrito de Carabanchel. No es difícil relacionar esa romería con la iniciativa de levantar una ermita, cuya inauguración se efectuaría el 18 de julio de 1954. El padre Román, de la orden franciscana, coordinaría la parte litúrgica. El Teniente de Alcalde Tomás Garrido, dio lectura al acta de entrega de la ermita, que hace el Ayuntamiento al Obispado, y que quedará adscrita a la parroquia de Santa Cristina”.

Copiamos la redacción oficial que describe la ermita en 1956:
Esta ermita, levantada bajo la advocación de la Virgen de Julio fue inaugurada el 18 de julio de 1954.
Este pequeño edificio está situado en el lugar de cruce de tres caminos en la zona noroeste de la Casa de Campo, sobre la loma de un encinar y dominando una amplia extensión para esparcimiento de los romeros. Consta de un pequeño espacio cerrado con cubierta de pizarra -en el que se encuentra el altar- y dos pequeñas plazas: una dando a la carretera y otra en el acceso a las zonas más bajas, dominadas por esta colina, separadas por un muro, calado en parte y rematado por el campanario.
El aspecto general, con sus fábricas y varios recercados de piedra granítica, tiene un carácter esencialmente tradicional; pero con un tratamiento moderno.

En la parte posterior, sirviendo de fondo al altar portátil que se colocaba cuando se oficiaban las misas de campaña de la Romería, existe aún una inscripción labrada sobre la lápida que recuerda la fundación y dice así:
«La devoción y la unidad de los vecinos del distrito de los Carabancheles alzaron esta ermita, instituyendo las Romerías de Hermandad en la gloriosa fecha del 18 de julio, siendo Teniente de Alcalde Manuel Torres Garrido y Alcalde José Final Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde. MCMLIV».


La Ermita quedó fuera de uso con la construcción del Zoológico inaugurado en el año 1972, ya que este invadió la explanada donde se celebraba la romería. Lo mismo le sucedió a la magnífica fuente que acompañaba el conjunto y que facilitaba agua a los asistentes a las romerías, fue trasladada a la Rivera del Manzanares y allí sigue.



Para finalizar el tema, nos hubiera gustado saber los motivos por los que se construyó esta ermita de la Virgen en este lugar de la Casa de Campo. No lo sabemos, y por eso aventuramos, antes de acabar este apartado con algunas conclusiones lógicas, si es que existe la lógica en este asunto.
Inexplicables motivos.
Se podría especular, cuando no se ha leído el proyecto, que los autores conocían que por estas inmediaciones hubo otra ermita y pensaron en recuperarla, pero esa suposición no queda reflejada en ninguna parte y nuestras investigaciones van por otro lado.
Sin embargo hay un detalle que no podemos dejar pasar; el arquitecto Víctor D´ors era un buen conocedor de la historia de Madrid lo podemos comprobar en sus «Cartas sobre Madrid» que escribía en el diario ABC. Ahí podemos ver por los temas que toca, que sí pudo saber de la existencia de la antigua Ermita de San Pedro de Meaque, es solo una conjetura, pero hay que decirla.
Entonces vayamos a lo más fácil:
¿Podría ser entonces, simple casualidad? y que el lugar, un sitio fresco con un prado amplio a la vera de un arroyo, era el más adecuado para la celebración de una romería en pleno mes de julio en la Casa de Campo y si además los organizadores tenían que venir desde Carabanchel, este es el camino más corto a la Casa de Campo.


La otra ermita
Dicen las Relaciones histórico-geográficas-estadísticas de los pueblos de España, ordenadas por Felipe II en el año 1575 que, en tiempos de los visigodos, entre mediados del siglo V y comienzos del siglo VIII, había una villa cercana a Húmera de San Gregorio, la actual Húmera, llamada de San Pedro de Meaque.
Con el término de San Pedro de Meaque, había dos poblaciones; San Pedro de Meaque de Arriba y otra de Abajo y pertenecían por aquellos entonces a Carabanchel Alto.
Dicho lugar de Húmera tiene dos despoblados, que son anejos al beneficio curado, que se llaman San Juan de Sumas Aguas y San Pedro de Meaque, el cual dicho lugar despoblado de Sumas Aguas se llamó así por las muchas aguas y buenas que tiene, y San Pedro de Meaque se llamó así por muchos arroyos que al dicho lugar concurrían, y la causa de su despoblación fueron las muchas guerras que hubo entre el rey don Pedro I (1334-1369) y don Enrique II de Castilla (1333-1379) Enrique de Trastámara su hermano entre los años 1366-69, y que esto es la pública voz y fama, y lo que los dichos oyeron decir a sus antepasados.
Sin embargo, sabemos por las Crónicas de Alfonso XI que en la primavera de 1348 unos marinos genoveses procedentes de la colonia genovesa de Caffa, trajeron a Europa la “peste negra” primero a Sicilia y después a las Islas Baleares, desde donde se propagó al conjunto de la Península Ibérica. Un documento gallego data el 25 de julio de 1348 festividad de Santiago Apóstol nos revela la primera fecha de la epidemia, después se extendió por Zamora “donde mengua de gente que non podía aver para labrar por razón de la mortalidades sobre los omes” “murieron casi las dos terceras parte, tanto clérigos como feligreses”. Dice el historiador Nicolás Cabrillana que a consecuencia de la peste un veinte por ciento de lugares terminaron convirtiéndose en despoblados. El mismo Rey Alfonso XI que nos dejó estás crónicas murió de la peste negra en 1350.
Sabemos por experiencia propia que esta zona de la que hablamos estuvo ocupada anteriormente por celtíberos que, en esta zona y según algunos indicios toponímicos, pudieron ser arévacos y después por los romanos, aún hoy en el terreno que probablemente ocupó la ermita se encuentran restos de terra sigillata y otras cerámicas indígenas.
Empezaremos diciendo que para toda esta información vamos a utilizar el resumen que en 1918 hizo de estas Relaciones Topográficas de los Pueblos de España el catedrático de historia de España Juan Ortega Rubio. Lo que es evidente sacado de las Relaciones histórico-geográficas-estadísticas de los pueblos de España de 1575 es:
“que en término de este dicho lugar hay un término y lugar despoblado, el cual se llama San Pedro de Meaque, el cual declaran que ha mucho tiempo que se despobló, y que no saben por qué causa se despobló”.
Y sobre San Pedro de Meaque y su relación con San Marcos:
San Pedro de Meaques y la iglesia del despoblado de este nombre, parecía reunir las condiciones deseadas para recepcionar la comitiva procesional de San Marcos.
¿Por qué eligieron esta ermita en particular?
A buen seguro en ello tiene que ver ciertas formas de vinculación que los vecinos de Carabanchel mantuvieron con el lugar despoblado. Ya desde comienzos del siglo XV los ganados de los moradores de aquella aldea pacían en los términos de Meaques, en sus eras, dehesas y ejidos y tierras de labor no sembradas. Más tarde, en el último cuarto del siglo XVI los declarantes de las Relaciones Topográficas consideraban que el término y lugar despoblado de San Pedro de Meaque estaba en el “término” de Carabanchel de Arriba. Muchas piedras y residuos de los Meaques, de Somosaguas y del mismo Húmera, fueron trasladados a Madrid para su construcción, motivo por el que se hallaron tantas rotulaciones romanas procedentes de ciertos sepulcros notables y que tanto ocuparon a los cronistas de nuestra coronada villa, tomando de aquí origen para darle una remota antigüedad.
En una obra inédita que hemos registrado debida a una pluma concienzuda del historiador Antonio María Fabié Escudero (Sevilla 19-6-1832. Madrid 3 -12 -1899) se halla como muy admitida la opinión de que la sagrada efigie que hoy veneramos con el título de Santa María de la Almudena, recibía culto en la colación o iglesia parroquial de Meaque de Arriba, y que en la irrupción de los árabes siendo don Raimundo arzobispo de Toledo (1124-1152), los porcioneros o beneficiados de la misma la ocultaron en el terreno donde después se edificó Madrid, porque sabido es que la jurisdicción de Húmera llegaba hasta la puerta de Guadalajara. Como consta en su libro tercero.
En 1422 con motivo de las pesquisas del Licenciado Marcos Fernández es aludida como aldea de Madrid. No está muy claro si esta aldea está o no poblada en la fecha de la visita, de lo que sí se puede tener certeza es de su despoblación a finales del siglo XV. Formaban, a finales del siglo XV un solo beneficio curado, lo mismo que en 1427 fecha en la que se visitan las iglesias de Húmera y Meaque pero no Somosaguas. La despoblación de las dos últimas aldeas confiere a Humera cierta preeminencia en tanto que sede del beneficio.
Y aunque tengamos documentación que acredita que San Pedro de Meaque era una dezmería pontificial (territorio del que se cobraba el diezmo para una iglesia o persona determinada) que seguía utilizándose para documentos notariales por motivos de impuestos, al menos hasta 1772. Lo cual no quiere decir que aún existiera dicho despoblado.
Escritura del 30 de julio de 1765:
“Venta de una fanega y seis celemines en el Sotillo, cuartel de Rodajos, término y dezmería Pontifical de San Pedro de Meaque. Se pagó la cantidad de 1.076 reales de vellón y 17 maravedíes. Formalizada la escritura ante el escribano del Supremo Consejo de Castilla, Antonio Martínez Salazar”. Archivo General de Palacio.
Parece ser que San Pedro de Meaque no era solo una villa, sino que por referencias documentales sabemos que en sus proximidades existía una ermita del mismo nombre. Aunque no hayamos tenido en nuestra mano documentación original que acredite tal ermita.
Y es de suponer que, si Meaque de Arriba tenía iglesia parroquial, alguna de las villas de San Pedro de los Meaque la tuviera.
Nuestros cálculos nos dicen que en un lugar no muy lejano al que ocupa hoy la ermita de San Pedro, próximo al Arroyo de los Meaques, estuvieron las aldeas de San Pedro de Meaque de Abajo. Que, aunque en la Edad Media pertenecían a la jurisdicción de Húmera, ya en el siglo XVI lo eran de Carabanchel de Arriba, aldea o villa que todos los historiadores sitúan en la Casa de Campo.
Tiene sentido que, si el Arroyo de los Meaques nacía en lo que ahora conocemos como la Venta de La Rubia, aunque se ha ido acortando su origen en parte por la construcción de la M-40 y ahora está en los Retamares, no alcanzaría suficiente caudal hasta varios kilómetros más abajo cuando se le sumaban varios afluentes importantes como los arroyos de Retamares, Charcón, Valchico. Esto lleva a pensar que los asentamientos en el Arroyo de los Meaques, tanto romanos como los posteriores, se dieran en las proximidades o en lo que hoy es la Casa de Campo, cuando ya el caudal del arroyo fuera el necesario para el abastecimiento, el riego y su fuerza pudiera mover molinos y batanes, lo que nos hace pensar que más o menos correspondería con la Vereda de Oro cercana al Puente de la Culebra.
Según los datos del siglo XVI, cuando se nombra a San Pedro de Meaque se dice que “estaba” en el término de Carabanchel de Arriba lo que indica que ya no debía existir, sin embargo y según documentos notariales en 1772 aún existe la dezmería Pontifical de San Pedro de los Meaques, como vimos anteriormente.
La Casa de Campo era parte de Carabanchel.
Por todos es sabido que, a pesar de su independencia administrativa, los terrenos que ocupa la Casa de Campo en su mayoría eran del término municipal de Carabanchel Alto y Bajo.
Lo recalcamos por el hecho de que los carabamcheleros fueran a San Pedro de Meaques cuando ellos tenían sobradas advocaciones como la de la Concepción, la de San Sebastian, la de San Roque etc…
Así la primera referencia a esta peregrinación es recogida en las “Relaciones Topográficas de Felipe II” de 1575:
“El día de San Marcos no comen carne, y allende de estos votos este dicho lugar tiene por voto de ir el día de San Marcos con una procesión a San Pedro de Meaque”.
Hay que recordar un dato que tiene mucha importancia, el lugar donde está la ermita (la nueva) ahora, era y es un cruce de caminos conocido como La Cruz de San Marcos de Meaque y más tarde como Cruz de San Pedro de Meaque, esta designación hacía referencia a un cruce de caminos importante, donde se erigía una cruz identificativa.
En ningún momento se nombra ermita alguna, sino San Pedro de Meaques.
Sin embargo, por una asociación o por datos que nosotros no poseemos María del Pilar Corrella Suárez en “Leganés su arte y su historia” Madrid, 1976.
Añade:
“los vecinos de Carabanchel de Arriba iban el día de San Marcos, el 25 de abril, en peregrinación a “la ermita de” San Pedro de Meaque para celebrar una serie de rituales agrícolas de primavera”.
Debía de ser por tradición antigua y no necesariamente las peregrinaciones iban a ermitas, sino que iban a lugares donde llevaban su ganado a pacer, o tenían sus eras, dehesas y ejidos.
Lo que es evidente que en 1575 ya al nombrar el lugar como prados se le denomina Meaque de Arriba que lo posee don Juan de Vitoria, vecino de la villa de Madrid y Meaque de Abajo propiedad de don Luis Martínez de Toledo, vecino de Madrid, y de Pedro del Moral y de Diego Sánchez, vecinos de Carabanchel.
Las dos ermitas y un mismo lugar…
No sé si ha quedado clara nuestra intención, que no es otra que la de situar la primera ermita descrita; la de la Virgen de Julio y la segunda de San Pedro de Meaque en el mismo lugar o muy próximas.
Y así lo atestiguamos con esta escritura del 23 de abril de 1735.
Escritura de venta otorgada por el padre predicador Francisco Ruiz de Castañeda, trinitario calzado…
Tres fanegas y seis celemines, frente al Batán que llaman Cruz de San Marcos…
Terrenos que años más tarde 29-10-1744 se les nombra en otra escritura como “donde estuvo la Cruz de San Pedro” y en otra escritura del 30 de diciembre de 1750 “venta de una fanega en el paraje llamado la Cruz de San Pedro de Meaque”. Todas estas escrituras, más de 10, citando este lugar como dezmería de San Pedro de Meaque.

Hay que tener en cuenta que la ermita de ahora está en el antiguo camino de los Carabancheles ese que Fernando VI se vio obligado a abrir porque el camino tenía “servidumbre”. No fue cosa fácil y hubo de pleitearse, primero con Felipe V y después con el responsable de mandar hacer la tapia, su hijo.
Treinta años habían pasado desde que El Príncipe de Asturias en 1728 compró los terrenos y los cercó con la tapia que aún permanece en algunos lugares, hasta que ya siendo el Rey Fernando VI se ve obligado a abrir el camino. Así queda recogida la compra y la apertura:
El 7 de julio de 1728 cuando el Príncipe compra estos terrenos ya habla del camino que por allí pasaba: “linde con la senda que de los Carabancheles va a Aravaca”. Archivo General de Palacio.
El 8 de julio 1758 Miguel de Molina el arquitecto real, recibe la orden de realizar unas obras: “Desmontar y romper la cerca para que los canteros formasen la portada, junto a la Venta de Alcorcón, y para el sitio de los tejares y después a formar las albardillas y se ocupó el oficial y tres peones”. Archivo General de Palacio.
El 8 de septiembre de 1758 dos meses después se manda pintar la puerta: “… la de la Venta de verde”. Archivo General de Palacio.
A partir de las compras que el Príncipe de Asturias Fernando va realizando para la ampliación de la Casa de Campo a partir de 1725 veremos que la villa de San Pedro de Meaque es citada en bastantes ocasiones, no así la ermita, que ya en esa época no existía.
SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ MERECE LA PENA QUE TE DETENGAS EN EL PUENTE QUE ESTÁ AL LADO DE LA ERMITA

El Puente del Batán era una vía de paso entre los carabancheles y los pueblos de Aravaca y Pozuelo.
